59 The End (Part II)

Sí, ya sé que dividir la peli final de Harry Potter en dos partes fue muy cutre. También me da grima pensar que la última de “The Hunger Games” se va a partir en dos, pero el caso es que cuesta despedirse de algo que gusta, así que repito título para el post y además me reservo el derecho a hacer un tercer capítulo (desde que Peter Jackson ha sacado tres pelis del Hobbit, nada parece injustificado).

10 de abril del 2014, Alcázar de San Juan. Estoy en la biblioteca donde una inútil me ha tenido veinte minutos de reloj esperando para darme una clave para usar internet. Llevo 5 días en España y ya tengo un DNI, una bici, cuenta bancaria, un móvil (622345110 para el que esté interesado) y una fecha de regreso al cole: ¡Mañana! Sin embargo todavía no tengo coche porque alguien le arrancó la batería (me lo dan esta tarde y de todas formas  tampoco hace falta para nada teniendo este tiempo y bici), tampoco tengo internet, y lo que menos tengo es la más ligera idea de qué va a pasar con lo que más quiero en el mundo: JEAN.

Tras estos cinco días sin ver a Jean Marie Ansolabehere (que parecen 5 meses ya), lo único a lo que puedo aspirar es a tener una conexión de internet y poder hablar con ella a través de una pantalla en horarios incómodos. El único momento en el que nos hemos visto, lo único que hemos podido hacer ha sido llorar y pasarlo peor. La vida en Alcázar es como volver a una vieja rutina, sencilla y agradable. El abrigo de los amigos, la familia, el clima, la cercanía de todo moñigón en general hacen de la vuelta algo fácil y lógico, pero la ausencia de quien llenaba tu vida hace menos de una semana deja un vacío muy grande. Echo de menos todo lo que compartía con Jean, no puedo dejar de pensar en Jean ni un solo momento, aunque trato de mantenerme ocupado y activo. Vamos, que esto es una declaración pública de amor incondicional. Si esto te parece cursi y/o no te interesa, puedes parar de leer ya…

JEAN, ERES LO MÁS BONITO QUE ME HA PASADO EN LA VIDA Y ESTOY CONTANDO LOS SEGUNDOS PARA VOLVER A VERTE.

No sé cómo, pero no puedo parar de pensar que tenemos que estar juntos como sea y donde sea. No me vale con una imagen bidimensional en una pantalla led. No quiero una pareja virtual. Quiero compartir mi vida contigo como la hemos compartido durante estos dos años y pico. TE QUIERO.

Pido perdón a lectores habituales, pero llevo cinco días “dealing with” esto “by myself” y no puedo más. Besos a todos.

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58 Inmigrante

Durante mi estancia en Los Ángeles tuve la suerte de ver en directo a Russel Brand, un comediante, activista y friki inglés que estuvo casado con Kate Perry un par de meses. En su lúcido y divertido (mas bien descojonante) análisis de varias figuras míticas, véase Gandhi, El Ché, Malcolm X y Jesucristo, el nota habla de la inmigración en términos que un mandril puede comprender. Dice: “sabes, un inmigrante es sólo alguien que solía estar en otra parte”. Bueno os pongo el link para que le echéis un vistazo, si os ponen los cómicos con pinta de rockstar que hablan bien, puede que Russel sea vuestro tipo. A Jean y a mí nos tiene enamorados.

A lo que voy es que el día 5 de abril de 2014, si yo decidiera quedarme en este país pasaría a ser un inmigrante ilegal, y es que una cosa es oír en una manifestación “¡ningún ser humano, es ilegal!” y pensar que estás de acuerdo, que tiene sentido, y otra cosa distinta es sentir en tu propio pellejo que alguien te va a etiquetar como “ilegal” en unos días. La sensación, después de trabajar dos años aquí y con una novia en este país, es cuanto menos irritante. Estoy seguro que un argelino que intenta cruzar el estrecho en una patera se puede sentir ofendido por este comentario viniendo de un europeo, con acceso a libre movimiento en una extensa unión de naciones de las llamadas “desarrolladas” (o más bien de las que arrollan a las otras) y cuyo trabajo espera a la vuelta de su aventura americana. El visado que tengo es válido únicamente para trabajar con una única empresa, mi cole, y si mi empresa no necesita mis servicios, dejo de ser una persona útil en este país.

Al día siguiente de mi despido oficial, puse mi tabla de snowboard en mi pequeño 4×4 y me subí a Powder Mountain, donde había concertado una entrevista de trabajo con el jefe de la escuela de esquí y snowboard de la estación. El pavo se mostraba entusiasmado de que pudiera hablar español, y me dijo que tenía que ver cómo iba en la tabla y cómo daría una clase, me imprimió un pase para el día y subimos a un telesilla. Tras hacerme bajar haciendo giros de varios ángulos, a distintas velocidades, por pista y fuera, me dice que le gusta y que vamos a hacer papeles, es entonces cuando hablo de mi visado J-1 y él me indica que sólo es válido para un empleo (por lo visto a los del City Weekly se les puede caer el pelo por dejarme trabajar de freelance). Por lo menos me quedé el pase y conocí una nueva estación por la patilla.

Hoy me dirijo a la oficina de inmigración porque alguien ha encontrado el pasaporte que perdí hace unos meses. Por lo visto me lo olvidé en un restaurante 24 horas que se llama Dee´s y en lugar de meterlo en un buzón de correos o llevarlo a la policía, esperó hasta que un oficial de inmigración que conoce pasara por el restaurante para dárselo (yo creo que la persona en cuestión simplemente no quería interactuar con un peligroso “IMMIGRANT!”). A día de hoy tengo un pasaporte nuevo que me hicieron en la embajada de España en Los Ángeles cuando estuve en navidad, pero los inútiles pusieron mal mi fecha de nacimiento, por no hablar de que el nuevo no tiene el visado pegado y aunque tengo un documento llamado DS-2019 que justifica mi estancia como legal y es el requisito para obtener el visado J-1, es mejor tener el visado en el momento de pasar la aduana.

En definitiva, con todos mis respetos, mi apoyo y mi comprensión máxima a los ocupantes de pateras, estoy hasta los huevos de sentir que soy menos persona en esta parte del mundo porque soy una persona que solía estar en otro lado. También estoy harto de que los miembros de los grupos musicales en los que no voy a poder continuar me insten a casarme por papeles cuando nunca he creído ni querré en el matrimonio, si alguien me puede explicar por qué una persona casada tiene más derechos que una que no lo está, o qué razonamiento puede apoyar este sinsentido, le doy un dólar. Paz y amor.

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57 The End

Viernes 21 de marzo, mientras espero a que el tren que me lleva a Salt Lake City se ponga en marcha acabo de ver a una tía de unos cuarenta y muchos ser multada por aparcar el coche en un espacio para minusválido (su coche tiene la típica pegatina azul), pero su rueda ha pisado ligeramente una raya amarilla que había al  lado… Al ver esto no puedo dejar de pensar en los motivos que precipitan mi vuelta a casa.

Utah es un lugar mucho más habitable desde hace unas semanas, las temperaturas no son criminales, los senderos al pie de la montaña ya no tienen nieve y se puede subir a corretear o montar en bici. Pese a esto, las estaciones de esquí conservan un espesor más que aceptable teniendo en cuenta las temperaturas, y hacer snowboard sigue siendo una de las mejores opciones de tiempo libre. Salvo contadas excursiones a California, Utah ha sido mi casa desde hace casi dos años y a partir de ahora cada vez que oiga hablar de este lugar en el mundo, voy a tener una idea nítida de todo lo que he vivido aquí.

Para bien o para mal me gusta comparar, de hecho es una de las facetas de mi personalidad que desquician a Jean con mayor facilidad, pero siempre lo he hecho. Comparo lugares, objetos, culturas, mentalidades, estilos de vida, sensaciones, sentimientos y hasta personas. Esto no está bien y yo lo sé, he oído mil veces que las comparaciones son odiosas, pero lo sigo haciendo. El peligro que esto implica es que cuando comparo algo con otro algo que no está presente y que no ha estado presente durante mucho tiempo, ese otro algo no presente se mitifica. Por ejemplo, puedo recordar perfectamente todos los buenos ratos que pasé en Nueva Orleans de fiesta, la gente con la que conecté y que siguen estando ahí, pero no me acuerdo con tanto detalle de qué me hacía sentir tan mal como para no aguantar ni un minuto más. Bueno, en realidad sí que me acuerdo, pero me cuesta más trabajo que recordar lo bueno; y todo el agobio, estrés y mierdas de aquella experiencia no están ligadas a mi concepto de “mi estancia en Nueva Orleans”.

Una vez comprado el billete de avión para España (el próximo 4 de abril estoy allí), lo único que puedo pensar es lo mucho que echo de menos a mis amigos y las ganas que tengo de volver a la tranquila vida moñigona que tanto me agobiaba hace un par de años y de la que quería escapar a toda costa. Hace una semana, el día que tenía que recoger mis cosas del colegio, lo que más me atemorizaba era la posibilidad de que la directora hubiese “reconsiderado” mi despido (como mucho padres le estaban casi suplicando) y me tocase volver al día siguiente. Esta es la razón por la que nunca jamás estaré totalmente satisfecho con mi vida en ningún lugar, siempre la compararé con otra vida pasada idealizada por la distancia ya sea física o temporal.

Estoy convencido de que en un par de meses estaré echando de menos las montañas de Utah, la facilidad para montar grupos de rock, sentirme extranjero, ver pelis sin doblaje y dólares en la cartera, pero no me acordaré de las cosas que son una mierda ahora y lo serán también cuando eche de menos todo lo demás, en fin, no voy a hacer otro post de todo lo que no mola de los EEUU (eso ya está en el post 15) pero no está de más recordar que no todo es como en las pelis.

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Children of Bodom Pictures

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Alexi Laiho – Children of Bodom

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Henka Seppälä and Alexi Laiho – Children of Bodom

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Henka Seppälä – Children of Bodom

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Left to right Janne Wirman, Alexi Laiho, Roope Latvala – Children of Bodom

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Alexi Laiho – Children of Bodom

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Alexi Laiho – Children of Bodom

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Damien Sisson – Death Angel

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Mark Osegueda – Death Angel

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Damien Sisson – Death Angel

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Left to right: Terji Skibenæs, Heri Joensen and Gunnar H. Thomsen – Týr

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Terji Skibenæs – Týr

 

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56 Dark Tranquillity Review

El otro día escribí una reseña del concierto de Dark Tranquillity para el City Weekly, siendo mi primer trabajo periodístico en Estados Unidos y como me hace ilusión pues os lo pongo aquí. Para acordarme y para los que queráis practicar inglés o saber lo que pasó en el concierto.

Besetes.

DARK TRANQUILLITY AT IN THE VENUE FEBRUARY 15th.

Four years have passed since Dark Tranquillity visited Utah, and in 2010 they were the opening act in a Killswitch Engage show featuring The Devil Wears Prada that took place at The Great Saltair. Last Saturday the Swedish band triumphantly returned as headliners with support from Finland’s Omnium Gatherum and California’s Exmortus to play In The Venue.

Local band Turned To Stone was in charge of warming the audience up. Their enthusiasm was contagious and they managed to engage the crowd in their fast and melodic metal, but with only four tracks on their set, a broken snare on the third song and a false start on the last one, little could be done to keep par with the great lineup that followed.

The next band blew me away. California’s Exmortus played a mixture of thrash and death metal imbued with high-speed neoclassical melodies with an intensity that reminded me of a faster and updated version of the classic thrash metal bands from the Bay Area. Every member of the band banged their head non-stop during the whole show while they blasted rapid-fire riffs and solos. Their short set was focused on their last album Slave To The Sword, released on February 4th. The crushing performance ended with some guitar-acrobatics in which both axemen synchronized shredding on each other’s guitar for the crowd’s enjoyment. I’m totally sure this young, hungry band will produce quality metal music for years to come.

Finnish metal outfit Omnium Gatherum took the stage with the excitement of a band that is touring the States for the first time in its 18-year career. Promoting their last album Beyond, the sextet was beyond death metal, layering atmospheric walls of sound on top of epic melodies. Their slower pace sounded heavier than Exmortum’s breakneck riffs, but no less impressive. When charismatic frontman Jukka Pelkonen introduced the song “Ego” from New World Shadows, the pit went wild. Their 50 minute set left a satisfied audience, but not before one last message from the band: “we’ll come back”.

It was time for Dark Tranquillity and excitement built. One of the oldest and long lasting melodic death metal pioneers was there promoting their acclaimed last album Construct and reviewing 25 years of metal. The opener, “The Science Of Noise”, was pulled from Construct, as were “The Silence In Between”, “What Only You Know” and “State Of Trust”. But the band also offered us a collection of highlights from every album as far back as 1995’s The Gallery. It is amazing how solid this band has been through the years, from the vocals to the keyboards or guitar arrangements, every time they play an old song you are transported back in time to the date it was recorded and everything sounds as it did back then. “Final Resistance” sounded particularly fresh for a classic song. Even without a bass player on stage (a surprising decision they made early this year), they keep the same chemistry. Mikael Stanne shook  everybody’s hand and established a complicity with the audience from the first song. Guitarists Niklas Sundin and Martin Henriksson switched spots continuously as they offered the first row their best licks. With no security barrier between fans and the band, the show had a special intimacy, but I would like to mention that despite the size of the venue, Dark Tranquillity managed to place their background computer projections and give us the show they had in mind. Respect for their fans has been another constant in their career, and the fans returned the favor this Saturday. As the band was reaching the end of their 17-song set list, it was obvious that they were not expecting such a reaction from such a small venue. It was also obvious that the show was one fans won’t forget soon.

DarkTranquillity1 DarkTranquillity2 DarkTranquillity3 Exmortus1 Exmortus2 Exmortus3

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55 Summer Christmas

Ocho y cuarto de la mañana en Los Angeles, a unas seis horas de año nuevo en España, desayuno waffles con blueberries mientras escribo esto. Los waffles no son gofres, son redondos y menos consistentes, también son más sosos. Tras un año y medio en Estados Unidos es algo a lo que te acostumbras. El café o el chocolate saben a agua y los waffles no son gofres. El azúcar tampoco es azúcar, es corn syrup, pero eso es otra historia, hoy quería hablar de Summer Christmas.

La navidad en Los Angeles es curiosa, los muñecos de nieve y los papá Noeles que puedes ver en los front yards están fuera de lugar. En los casi treinta grados a la sombra, papá Noel parece que se ha vestido de más, y los gigantes muñecos de nieve hinchables brillan demasiado al sol rodeados de palmeras y césped recién cortado.

La imagen que me voy haciendo de esta ciudad está ligada a lo que vivo en ella y a las personas con las que lo comparto y tras pasar aquí las vacaciones de acción de gracias, verano y navidad, creo que el mejor momento del año para estar aquí es el invierno, aunque no la navidad en particular. Tener clima de verano a 31 de agosto, poder ir a la playa, hacer surf o estar todo el día en manga corta cuando los días se acaban a las cinco de la tarde es un lujo al que te acostumbras rápido, si tienes en cuenta que el resto del mundo conocido pasa frío en otra parte, es fácil sentirse privilegiado. Por otro lado, pasar las segundas navidades seguidas lejos de amigos y familia se hace difícil y muy a gusto aceptaría el frío (al que te haces cuando vives en Utah) por poder ver a la tropa de moñigones el único momento del año que se juntan casi todos o por ir a correr una San Silvestre y acabar la nochevieja comiendo gachas.

Desde que llegamos el pasado 23 de diciembre, puedo dividir estas navidades en cuatro partes, si separo personas y lugares.

El primer lugar es Glendale, donde vive la mamá de Jean en una bonita y enorme casa con más ventanas que paredes. Glendale está diez minutos al norte de Downtown Los Angeles y a media hora de las playas de Santa Mónica o Venice. La casa está rodeada de otras casas igual de guays y todas ellas se encuentran en un entramado de autopistas que es muy común en LA. Es prácticamente imposible ir a comprar nada sin un coche y lo único que puedes hacer andando es pasear un perro o visitar al vecino, siendo este área una de las más “caminables” de la ciudad. Aquí tenemos la base de operaciones y compartimos el dormitorio de Jean, el cual tiene la misma cama que ha usado desde que tenía 8 años y en el que apenas cabe una persona adulta. La mamá de Jean vive con su perrita Lili y en los alrededores de su casa está aburrida de ver ardillas, ciervos, coyotes, mapaches y pumas (yo he visto de todo menos pumas) y le aterrorizan las viudas negras y serpientes de cascabel (también comunes aunque menos).

El segundo lugar es West Hollywood, entre Beverly Hills y Hollywood, es donde viven Joe, el papá de Jean, con su mujer Dorotka y el nuevo hermanito de Jean, Hugo. Joe escribe guiones de series de dibujos con aspiraciones de escritor de cosas más grandes y Dorotka es diseñadora de vestuario para pelis. Hugo no hace demasiado porque tiene seis meses pero su papá puede contarte anécdotas de las casas y personas de Hollywood durante el resto de tu vida si estás dispuesto a escuchar, su entusiasmo y conocimiento de la cultura angelina es inagotable. Dorotka es una mamá peculiar, no ha vacunado a su hijo, le saca a hacer pis al jardín cada media hora, le da masajes a diario y a la hora del baño el enano parece Cleopatra rodeado de sonidos relajantes, luces cálidas y manos con jarras de agua regándolo sin descanso. Viven en una casita llena de lineas horizontales y amplias ventanas con muebles que parecen sacados de “Saturday Night Fever”. Acaban de comprar un coche que no usa gasolina y se enchufa a la luz, creo que se vende en España también desde hace dos años, pero como llevo aquí dos años pues no lo sé muy bien. Ya he decidido que si me compro un coche va a ser ese.

El tercer sitio es mi favorito, Venice Beach, donde pasamos un par de días en casa de una amiga de Jean y a donde me escapo cada vez que puedo cuando estoy aquí. La playa es inmensa, el espacio es inagotable, las olas perfectas para hacer surf, sin importar si eres un crack o un novato. Las palmeras, la gente patinando el paseo de la playa, músicos en la calle, “green doctors” vendiendo marihuana legal, el skatepark con críos haciendo trucos imposibles, jipis vendiendo artesanía (bastante cutre), un pavo barbudo con una guitarra eléctrica y turbante que se pasa la vida subiendo y bajando el paseo de la playa en sus patines mientras toca la guitarra y no falta a su “trabajo” ni un sólo día del año… Básicamente es como un verano sin fin sin importar la época del año o momento del día que vayas y para ser honesto, arena de playa caliente entre los dedos de los pies en diciembre es más de lo que se puede esperar. La casa de la amiga de Jean (amiga de cincuenta y pico tacos) está en segunda línea de playa, con balcones que dan al mar y cuadros por todas partes, ella es artista (escultora) y su marido abogado. Entre los dos tienen mucho más dinero de lo que yo considero decente (pura envidia) y eso se nota en parte en el mobiliario y mucho en los electrodomésticos, todo parece ridículamente caro. Este tipo de casas contrasta con los locos, mendigos y demás excluidos sociales que se acumulan en los alrededores de Venice y Santa Mónica, cosa que no me extraña, si yo no tuviera dónde caerme muerto, también querría esta temperatura durante todo el año. Hay duchas, puedes dormir en césped o arena, y el constante flujo de gente puede convertirse en un constante flujo de calderilla… Uno de los sin techo tiene una llave del armario del front yard de la casa en que estamos y puede dejar sus cosas, está bastante gordo para ser mendigo, aunque le faltan dientes y no parece que se afeite a menudo (esto último puede ser otra ventaja de la mendicidad).

El cuarto sitio y último (creo que me estoy enrollando en este post) es la casa de Sue y Richard en Silver Lake, entre East Hollywood y Chinatown, como a quince minutos al sur de Glendale. En realidad sólo hemos ido un día, para la cena de navidad, pero el estatus de la pareja hace la visita otro punto de referencia. También con más dinero del que pueden gastar, Sue no trabaja y Richard es el tres veces “oscarizado” editor de sonido de las últimas pelis de “Batman”, “Inception” y “Master and Commander” entre otras. También recibe encargos como crear los tonos para el nuevo iPhone5 de colorines. Para la cena de navidad se juntó un grupo bastante ecléctico de amigos de la pareja, entre los que se encontraba el matrimonio que nos dejó su casa de Venice Beach, un moñigón, varios niños pijos de Los Ángeles y una estrella del rock. Desafortunadamente, Keith Nelson, el guitarra y principal compositor de Buckcherry pasa poco tiempo en Los Ángeles entre gira y gira y estaba mucho más interesado en pasar la noche hablando con su ex-novia con quien comparte una hija que conociendo a un moñigón flipao del metal, así que paso la velada escuchando a una de las niñas pijas detallar cómo este año fue a estudiar a Nueva York, pero volvió porque no era lo que buscaba y ahora se había tatuado una línea de su poema favorito porque es una mujer madura e independiente que no necesita permiso de nadie para nada (cómo mola cuando tienes 19 y te crees el centro del mundo). Aun así Keith tuvo un rato para compartir impresiones y experiencias y cuando se fue no se despidió de nadie más que de mí, supongo que es un acto reflejo natural para cualquiera que vive (bien) de la música lo de cuidar a los fans…

Son las once de la mañana del día uno de enero de 2014 (que fuerte), Jean ha acabado de echar todos sus papeles a las escuelas en las que quiere hacer su postgrado de escritura creativa y creo que nos vamos a ir a la playa a decirle adiós a este verano ficticio ya que debemos volver a la fría realidad de Utah en un día o así, donde nos esperan dos gatas que llevan diez días sólas haciendo caca en la misma bandeja… Os mando un beso muy gordo a todos/as y espero veros a muchos este abril cuando me vuelva a España para las entrevistas de profes visitantes en California. Si me cogen será una nueva aventura, si no, volveré a la mancha manchega, que os echo mucho de menos… O a lo mejor me hago mendigo en Venice Beach, que también parece buena opción…

Doce de la mañana y Jean sigue escribiendo papeles para la última escuela de postgrado, por lo visto el tío que va a leer sus materiales es Ethan Canin, del que hemos leído un libro “The Palace Thief” los dos no hace mucho y que ha intimidado a Jean, que quiere hacer cambios de última hora en sus escritos… me alegro de haber traído una guitarra para tocar al sol. No olviden comentar, que una línea cuesta nada y a mí me hace mucha ilu. Paz y amor.

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54 Terapia

AVISO: ESTE POST REZUMA ODIO Y LO ESCRIBÍ HACE UN MES, PERO NO LO PUBLIQUÉ PORQUE SOLO ESCRIBIRLO CUMPLIÓ SU COMETIDO. AHORA LO PONGO PORQUE ME DA PENICA BORRARLO. AHORA EN VACACIONES HASTA HACE GRACIA.

“A la mierda las instituciones, toda clase de partido, de gobierno y de tradiciones. Malos ejemplos, con condiciones, que hacen que la vida se base en sobrevivir. Yo podría tener la isla y comer uvas con queso, tomar el sol desnudo y pensar ná más que en mí… “

Estoy hasta la polla de muchas cosas. Voy a soltar lastre, odio y reniegue máximo del mundo. Si quieres buen rollo y cosas alegres o te quieres ahorrar el trago, puede que sea mejor así…

Tengo un niño en el cole que era adicto a la cocaína antes de nacer, su madre se drogaba todo lo que podía mientras él se gestaba. Joshua tiene cambios de humor que no se espera ni él. Vive en una montaña rusa emocional, pero ha encontrado en el dibujo algo que le motiva (vale, sólo a veces). Dibuja monstruos, niños llorando, cabezas cortadas y flechas clavadas en ojos. Prácticamente cualquier cosa que dibujaría un niño poseído de una peli de terror, pero Joshua no es una peli, es de verdad. Cuando está de buen humor es un niño normal, más bien grandulón, como super-ñoño (en parte porque sus profesores le hicieron repetir con 4 años), que parece un poco lento (en parte porque sus tutores legales le dan una gran cantidad de medicinas) y que dibuja bastante bien para su edad (en parte porque es lo único que le hace sentir que es bueno en algo). Cuando se cabrea, suele tirar lápices y colores volando, rajar libros y cuadernos, pintarrajear violentamente las mesas y darle la vuelta a las sillas. Deja de hablar para gruñir y a veces mete la cabeza entre las rodillas durante horas, sin que nadie pueda sacarsela sin pelea. Joshua es mi buena acción del año. Desde que empezó en mi clase ha estado mucho mejor y aunque dibuja mucho y pasa de lo que yo quiero enseñar, todo el mundo dice que está mucho mejor que el año pasado que había bronca todos los días. Últimamente, sin embargo, he tenido la “ayuda” de la especialista en necesidades especiales, una garrula insensible que no es capaz de entender que un manual de cómo tratar a un niño no sirve para tratar un niño así si no hay un cerebro y un corazón que aporten sentido común y algo de afecto a la parrafada técnica. Se pasa los días hablándole al enano cómo si fuera un puto formulario para transtornados y el enano está más cabreado que nunca. Me dicen que soy blando, que no está aprendiendo, que sólo dibuja y queno le puedo dibujar en la clase. Yo veo al próximo Van Gogh y ellos ven que no sabe medir en centímetros, inches y su puta madre. Quieren que le quite los cuadernos y lo obligue a “atender” (en realidad cuando no dibuja lo que hace es tirar cosas y odiar su vida). Resumiendo, estaba muchísimo mejor sin ayuda que con esta hijadeputa sin alma. Me he quedado mucho mejor, gracias.

He perdido el pasaporte, pero también perdí el carnet español y por supuesto el carnet de conducir. Para hacerme el carnet de conducir necesitaba el carnet español y por supuesto no lo tenía, así que tuve que sacarmelo como un americano más, lo cual es fácil y barato, no como en España, pero ahora que no tengo tampoco pasaporte pues lo mismo tampoco puedo. Además ya ha salido la convocatoria de profesores visitantes, esa a la que quiero aplicar para intentar ir a California el año que viene y no sé si voy a poder o no porque no tengo  ni un puto documento que pruebe que yo soy yo. Cada vez que voy a un bar tengo que usar el carnet del Héctor para que me dejen entrar (lo raro es que ha colado y todo) y muchas veces no me puedo pedir una cerve porque en mormonland no se puede pedir sin carnet ni aunque parezca que tienes 80 años. También tengo miedo de cuando vaya a por el pase de temporada para hacer snowboard me pidan un “photo ID” y no me lo den, o de que me pare la poli y no me pueda identificar y me metan en el trullo. ¿Por qué no te lo haces? Porque tengo que ir a la consulado de España en Los Ángeles y es un viaje de muchas horas en coche (porque en avión no puedes ir si no tienes pasaporte), así que esperaré a navidades y me bajaré con Jean a visitar a su familia. Odio la burocracia.

Tengo las dos bicis pinchadas y estoy hasta los huevos. Este lunes a medio camino del cole se me pinchó la bici y me pillé tal cabreo que no fui a trabajar. Jean me recogió y como no tenía ni un puto duro en la cuenta (soy muy listo y me he comprado un ampli este mes y si quería sacar de los ahorros tarda tres días) pues no podía ni pillarme una recámara. Además también me cargué otra cámara porque no coloqué la cubierta bien y cuando le estaba dando aire se salió media cámara por el lado y reventó dejando la casa entera llena de la mierda esa pringosa que se supone que tiene que salirse cuando se pincha la bici, pero que no hace una puta mierda cuando el pinchazo es algo más importante que una espina microscópica. Hala, terapia finalizada.

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53 Updating…

Un mes desde el último post hacen esta actualización necesaria. Por no hablar de la de tontás que me han pasado que si no cuento reviento. Empiezo.

Tontá uno. Salgo del cole con la bici a toda hostia porque tengo seis minutos para hacer casi tres kilómetros antes de que el tren salga para Salt Lake y hay cuatro semáforos (que me tengo que saltar) y es un estrés, así que cuando llego muerto de hambre a la estación y veo que me sobra un minuto para comprar algo en una tienda super fancy que hay enfrente del andén con forma de vagón de tren no me lo pienso ni un poquito. Entro, pido la muffin más grande que hay, pago y digo que se quede la vuelta. Ya en la bici de nuevo engancho mis zapatillas de bicicletero pro a los pedales y me cruzo la carretera a toda caña cuando noto que la madalena se me acaba de caer. !No sin mi muffin! Derrapo lo más rápido que puedo para darme cuenta de que llevo los pies enganchados en los pedales con mis zapatillas de bicicletero pro y con el estrés no los puedo sacar, con lo que te puedes imaginar la hostia que me aprieto, no sin antes atropellar la muffin con la rueda trasera… Para colmo, un autobús salía de la estación y ha frenado enfrente de mí (por eso de no pasarme por encima y tal), pero no es un autobús vacío, no. Es un autobús lleno de bacines a los que le parece muy divertido ver a un pavo hostiado retorcerse para sacar los pies de los pedales y recoger una muffin en baja forma… Por suerte llevaba un plastiquete que la protegía y me la pude comer, con lo que me acabé sintiendo vencedor moral.

Empiezo a actualizar: Los Salt Lake Spitfires son historia, ya les haré un post como se merece y daré detalles, pero de momento ya no toco con ellos y acabo de unirme a otro grupo que se llaman Dirty Loveguns y hacen Rock más o menos clásico bastante bien hecho. He devuelto el Peavey y me he pillado un Marshall… Mi idea primigenia era intentar hacer algo más en plan metal, pero cuando conocí a estos tíos vi claro que era una propuesta interesante, busqué un Marshall y estoy muy contento. El grupo lo forman un bajista (Jon Von Dirty) con melenas y panza al más puro estilo bajista de rock, un guitarra que te cagas lleno de tatuajes chulos (literalmente), un batería calvo pero sólido y un cantante que parece sacado de la rosilla pero que canta como Robert Plant sin despeinarse (Robert Plant es el cantante de Led Zeppelin por si eres un inculto del rock, que no pasa ná, pero que sepas que aun no pasando ná, SER ERES).

Tontá dos. Voy camino del cole, esta mañanica, a las cinco y pico, como un rayo con la bici para variar, cuando de repente un coche patrulla de la policía se pone detrás de mí y me da las luces. Si no has estado en Estados Unidos, puede que pienses que está dándole a las largas, o que es de día y las ha encendido, pero tengo que decirte que eso no es lo que pasa en EEUU, no. En EEUU que la policía te dé las luces quiere decir que de repente la calle oscura por la que ibas se acaba de convertir en la escena de una peli de acción, con fogonazos de luz azules, rojos y naranjas por todas partes y tu primer instinto es tirarte al suelo boca abajo y llorar porque crees que vas a morir tiroteado. Tras bajarme de la bici y poner cara de mucho miedo se me acercan dos policías y me piden que me quite la mochila y que me siente en el suelo. Ni que decir tiene que obedezco inmediatamente. Me piden la licencia de conducir que no tengo y luego cualquier tipo de identificación que tampoco tengo y me explican que alguien me ha acusado de robar su bicicleta porque encajo en la descripción que tienen, paso a citar la descripción: un tío con pelo largo, barba y mochila en una bici (vamos el 80% de los tíos que van en bici en Salt Lake). Yo les explico que soy maestro y que si no cojo el frontrunner voy a llegar media hora tarde y van a tener 28 críos sin maestro por la parida, pero me responden que si tengo algún arma o algo que pueda ser utilizado como un arma, a lo que contesto que llevo lápices en el bolsillo y que están muy afilados (lo cual es cierto porque ayer me compré un sacapuntas eléctrico que te cagas y tras afilar 20 lápices me dí cuenta de que era mi hora de salir a pillar el tren y me los metí en el bolsillo). Tras esto el poli me mira muy serio primero y luego veo que en realidad se estaba aguantando la risa y se empieza a descojonar (muy bonito, yo pierdo el tren y tú te lo pasas guay). Tras preguntarme hasta la talla de calzoncillos que uso me dicen que hay tres bicis con mi mismo número de serie que el mío en todo EEUU y que son modelos diferentes, pero que no pueden dejarme marchar porque no hay forma de verificar mi identidad. Entonces vuelve la ironía, resulta que hace dos semanas al volver del guitar center de comprar unas cuerdas para mi hacha, una pava de 60 tacos delante de mí frenó de golpe y le rocé el parachoques. Al principio pensé en no bajarme siquiera, pero al ver que el coche de delante no se movía, bajé a preguntar si estaba bien. La abuela no se movía y dijo que le dolía el cuello muchísimo y que no sabía qué hacer. Yo le dije que si quería que llamara a su marido o a algún familiar y me pidió que llamara a una ambulancia y al seguro. Para los que no sepáis cómo es EEUU en dos minutos había un camión de bomberos, cuatro coches de policía y una ambulancia y yo pensaba que iba a morir wan mor taim… Los policías vieron el cuento que le estaba echando la vieja y me dijeron que no pensaban que fuera nada, especialmente al ver que los coches no tenían ni un roce. Bueno pues al ir para casa me llama el policía y me dice que me tenía que multar por no llevar carnet pero que se le ha olvidado, que tenía que llamar a la comisaría paraa que me multaran, y yo lo hice. Tras este breve inciso (perdón por irme por las ramas) viene la ironía, cuando el poli que me ayudó con la vieja era el mismo que les ha cogido el teléfono a estos y ha dicho que me dejen, que él me podía identificar y que yo era un tío legal que incluso llamó para que le multaran, amos, amos…

Y ya llego, luego pongo más tontás. Comenten please.

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52 Hechos

Pues eso, hechos que he llegado a comprender tras este no tan breve periplo en Utah.

La Gente Te Dice Cosas Y Luego Pasa De Tu Culo. En Estados Unidos es muy común que la gente te diga “ah pues como mola, podemos hacer muchas cosas juntos porque tenemos gustos comunes y a mí también me gusta escalar, hacer snowboard, tocar la guitarra o lo que sea que se tercie…” y luego no hacéis nada nunca jamás, de hecho lo más probable es que no vuelvas a ver a esa persona en tu vida. Desde este mismo punto de vista no importa arreglarlos problemas, si discutes con alguien y la cosa acaba rara, no tienes por qué preocuparte en hablarlo, lo más normal es que en una ciudad tan grande no vuelvas a cruzarte al individuo en cuestión y el hecho que propició el desacuerdo no tiene por qué volver a tu mente en absoluto.

Los Caseros No Devuelven La Fianza. Desde que he llegado he vivido en tres sitios distintos, y o bien te cobran una fianza sin derecho a devolución directamente por tener mascotas o cuando te vas se “olvidan” de que te deben un mes de alquiler o (último caso verídico al máximo) te dicen que te dan un router viejo y que te cobran porque tuvieron que limpiar el trastero (cambia donde pone limpiar el trastero por robarte una bicicleta y decir que la han tirado a la basura y te acercarás más al caso verídico en cuestión). De hecho, después de unos días recordé que no sólo fue la bicicleta, sino que también se quedó un juego de sartenes y ollas y una fuente de cristal que compré para hacer bizcochos feos de grandes. Afortunadamente, el propietario en cuestión no recuerda que un día le pedí prestado su ukelele de $300 pavos y nunca jamás volvió de mi clase, donde entretiene a mis estudiantes desde entonces… Las gallinas que entran por las que salen.

Soy Español Y Estoy Orgulloso De Serlo. Puedo vivir en Utah, comprar guitarras Gibson americanas, usar inglés a diario para trabajar, discutir, componer canciones,  y hasta he podido enamorarme de una americana;  pero cuando llego a lo más intrínseco de mi yo mismo, si busco quién soy y qué me define, eso siempre está en español. No sólo eso, no se trata de palabras o gramática, no es lenguaje, es un algo más que nunca soy capaz de sentir estando en España, pero que vive dentro de mí, dormido, esperando a que salga al extranjero para decir que soy español de España y que eso me identifica mucho más de lo que siempre he querido admitir, supongo que por miedo a tener cosas en común con un facha patriota conservador de mente cuadriculada estándar…

La Vida Es Mejor Si No Tienes Televisión. Es un hecho, tu tiempo es más eficiente, ves sólo las cosas que te interesan (aunque en general ves muchas menos cosas, con lo que descubres que había muchas cosas que no te interesaban y que acababas viendo), no tienes esa sensación de que te manipulan, acabas enterándote sólo de las noticias importantes y a través de 28 estudiantes, con lo que acabas poniendo un filtro de punto de vista de un niño de siete años a todo lo que pasa en el mundo, el resultado es simplemente maravilloso, se te olvida la crisis, la estupidez de la clase política mundial y no se te escapa nada verdaderamente esencial. Cualquier historia con corazón no le pasará desapercibida a mi clase.

La Vida Es Mejor Si Tocas Música Con Gente. Otro hecho, para un Iván contento, es necesario jugar a ser una rockstar con regularidad, da igual si tocas metal, rock, heavy o indie pop, el caso es juntarse con gente y tratar de hacer algo grande (y si no, al menos divertido). Parece ser que los Spitfires y yo hemos tomado caminos distintos después de casi un año de relación monógama (eso merece otro post), pero he empezado otro proyecto y no voy a parar de tocar mientras haya un pavo con una batería y un sitio donde tocarla que quiera quedar. Tras intentar mantener The Insight cuando la banda estaba muerta durante años, creo que he aprendido la lección y ahora el planteamiento es “moving on” como dicen por aquí; si un proyecto no funciona, o se acaba la diversión, se empieza otro y se renueva la ilusión.

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51 Back to School

Hace un año aproximadamente estaba haciendo el mismo trayecto en el mismo tren para mi primer día de cole. Básicamente esto ya lo he vivido, pero la sensación es distinta, el miedo a no saber si puedes con ello no está, en parte gracias a varias diferencias.
Hace un año dormí en un sofá-cama del Ikea, en la casa de unos jipis y no tenía ni idea de lo que me esperaba en el cole; hoy he dormido en una cama talla King de mi flamante apartamento y sé perfectamente lo que esperar al llegar al trabajo.
Hace un año iba con un polo y pantalones de traje, el pelo en una coleta que podría haber sido lamida por una vaca y me afeité; hoy llevo pantalones cortos de camuflaje, camiseta, el pelo loco y barba de una semana.
Hace un año iba con la bici de Jean (una scott de montaña los 90 en buen estado); hoy voy en mi nueva bici de carreras de fibra de carbono y tengo mi Trek de montaña en casa por si nieva.
Hace un año iba estresado; hoy voy dormido.
El halo de luz que recorta las montañas promete amaneceres espectaculares y aventuras otoñales con temperaturas geniales durante los próximos meses.
Pasar 7 horas a diario con enanos encantadores hace que las vacaciones de verano se hagan imprescindibles, si bien es cierto que compartir sus chorradas, penas y alegrías durante tanto tiempo une, y este verano me he encontrado en muchas ocasiones pensando “¿qué estará haciendo Katarina?” O “¿qué paridad le estará contando Jason a su madre?” Y es que el ingenio infantil es fresco y sorprende, mientras que muchos adultos con los que tengo que tratar son muy predecibles y aburridos, puede que también porque mis adultos favoritos, esos que parecen críos y viven en Alcázar de San Juan, están muy lejos.
El rollo melancólico viene porque de acuerdo con el plan, este será mi último año en Utah (sí, tengo un plan, ya sé que parece que lo hago todo a tontas y a locas, pero hay un plan). La historia es probar suerte en California, pero después de haber vivido durante varias semanas de vacaciones he descubierto que si no tienes un salario acorde a los precios desorbitados te puedes fundir la visa antes de lo esperado. Por eso se impone un contrato de profe visitante antes de nada, con lo que probablemente en febrero me pase por España (cuando sean las entrevistas) para ver familia, amigos y tratar de pillar plaza.
Llega el tren así que me voy a currar.
16:09 y voy de vuelta a Salt Lake. La sensación es extraña porque pese a saber a lo que iba, el nuevo edificio, la nueva directora, las pantallas táctiles y los ipads han hecho que el primer día sea radicalmente distinto al del año pasado. La mayoría de las maestras ya tiene la clase decorada a muerte (cosa que me esperaba), y mi clase sigue en modo mudanza, pero las reuniones no se eternizan y la nueva directora va al grano, dejando mucho tiempo para trabajar en tu clase (o si ya la tienes preparada, para no hacer nada). Ha hablado poco y con mucho sentido común. Amy Campbell es una directora que da buen rollo, muy buen rollo, tal vez demasiado, no olvidemos que el profe majo es el que luego te la mete doblada… Para bien o para mal me ha llamado por mi nombre y ha dado signos de no recordar a ninguna de las maestras que han estado en el cole todo el verano. Seguiremos informando. Besos a todos.

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