2 La casa de los jipis.

Son las once y diez de la noche, mañana empiezo a ir al cole y estoy en una habitación que huele a perro, voy a dormir en un futón que huele a perro y a los pies del futón hay un perro tumbado que se rasca con insistencia.

La habitación está en una casa con cinco dormitorios, forrados con la moqueta más sucia que puedas imaginar y bastante desordenados en general. La casa está en una zona de Salt Lake llamada Liberty Park, con casas bonitas, casas destartaladas, un parque muy chulo y carreteras no demasiado grandes. Liberty Park está muy cerca del centro de Salt Lake City, un poquito al sureste, cerca de la estación de tren, es la zona más liberal de la ciudad, hay mucha gente en bici y ves pintas bastante alternativas. Salt Lake City está al norte de Utah, entre la cordillera Wasatch, borde oeste de las Montañas Rocosas y el Gran Lago Salado que le da nombre. Utah está en el oeste de Estados Unidos, entre Nevada y Colorado y a once horas de la costa de California, los mormones lo crearon en 1847 , se hizo territorio en 1850 (le pusieron Utah que viene de la tribu amerindia Ute que significa pueblo de las montañas) y estado en 1896, el número 45. Estados Unidos sabéis dónde está o lo buscáis en un mapa…

Esto es temporal, o no; Jean y yo decidimos probar a vivir con los jipis a ver qué tal. El plan es ir en bici y tren al cole, que está a 40 minutos en coche, aunque nadie de la escuela vive fuera de Ogden, la ciudad al norte de Salt Lake City en la que está el cole, de hecho puede que muchos de mis alumnos nunca hayan visto Salt Lake City.

Los jipis son Matt, un pavo simpaticote y guapete que habla sin parar, anda descalzo en la casa más sucia del mundo y viste con ropa que podrías encontrar en un Goodwill (como cáritas pero con ánimo de lucro). Se supone el líder de la comunidad, él es quien “entrevista” a los candidatos a entrar a la casa. Que si no tienes que ser racista, homófobo, machista ni nada por el estilo; que si el arte está por todas partes en la casa… Hace muchas cosas, es artista, pinta, dibuja, participa en un proyecto de escuela gratis con otro mogollón de jipis, pero probablemente habla mucho más que hace. Con el número dos tenemos a Mike, un tipo que acostumbra a vestir minifalda caqui y toca el violonchelo eléctrico por la ciudad con un carrito que él mismo ha diseñado; tiene dos altavoces y lo puede enganchar a la parte trasera de su bici. El tercer miembro oficial de la casa es Hans, un chico algo tímido y bastante majo que trabaja en Whole Foods (un super de comida orgánica y ecológica) y tiene un perro que se rasca con insistencia; también es gay, también es el tío más normal de la casa. Una vez cubierta la población “oficial” de la casa paso a los extras…

James. Parece el malo de un videojuego de pelea callejera de los ochenta. Grande, con cara de malo, rapado por los lados y con una cresta hecha de pequeñas rastitas rubias del tamaño de un lápiz a medio usar. Viste camisetas estilo imperio y dice que es profesor de yoga. Vive en una especie de tienda de campaña gigante en el patio trasero que llaman “la cueva del oso” (bear cave), supongo que él es el oso. Sus primeras palabras hacia mí fueron “A veces fumo porros, ¿Es eso un problema?”. Creo que toma proteína pura de un bote gigante que hay en la cocina… A menudo le acompaña una chica con pelo fucsia que se hace llamar Gipsy y le gusta que la miren, viste tops cortos y es capaz de girar un aro de hula hoop con casi cualquier parte del cuerpo, también anda descalza sobre mugre y también se rasca con insistencia.

Otro miembro extra es un tío con una camiseta naranja (no creo que tenga otra) que a veces duerme en el sótano, otro pavo con pinta de rockero cuarentón y un último nota con coleta y repeinao hacia atrás que siempre que aparece monta un drama sobre su ex y su hija y da bastante miedo, creo que se llama Luke.

La otra alternativa que aún barajamos en la misma zona es la casa de Kelly, un diseñador de videojuegos de treinta y pocos años bastante guay que se parece a una versión mini de Tony Stark y vive con un militar de ventipocos que intenta dejar de fumar con cigarrillos eléctricos sin mucho éxito (por supuesto nadie fuma en la casa). El sitio está muy limpio y pese a que Kelly tiene un Mastín en custodia compartida con su ex (se llama Arlo… el mastín, la ex no lo sé), no hay olor a perro por ningún sitio.

Kelly se va a Vegas el finde y dice que podríamos entrar a vivir el miércoles, eso nos deja tres días para probar la casa-comuna, ya que los jipis son más flexibles con esas cosas.

Jean sale de la ducha y me pregunta por Isis, que está en el salón, haciendo amigos, supongo. Espero que los haga, de momento ha hecho un pacto de no agresión con el Perro de Hans (Roy), un labrador negro que la mira desde lejos no muy seguro de lo que le puede pasar si se acerca. Al verlo me imagino a mí mismo parado delante del colegio con la misma mirada.

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