3 Primer Viaje al Cole

Estoy en el tren que va desde Salt Lake Central Station a Ogden, una ciudad pequeña que está al norte de Salt Lake City donde está mi cole. Esto se mueve y mi letra baila sobre los renglones del cuaderno que llevo para anotar todo lo que me quieran contar en mi primer día, afortunadamente no hay niños hasta la semana que viene, pero eso significa reuniones muy largas cada día.

Si miro por la ventana hacia el este veo un resplandor tras unas montañas. Son las siete y cinco y aún no ha amanecido, pese a ello se ve bastante bien. Suena un ruido horrible y una voz me indica que estamos en Woodcross y que la próxima estación es Farmington. Compruebo que la bici de Jean sigue en el vagón contiguo (bike-friendly le llaman, en una ciudad con camiones tamaño tren y furgonetas tamaño trailer…) y me siento de nuevo en la esquina sureste del vagón vacío. Digo esto porque las relaciones espaciales tienen mucho que ver con la zona, la mayoría de las calles no tiene nombre salvo un número que indica a las manzanas que estás del centro y una N, S, E o W que te dice si estas al norte, sur, este u oeste. El epicentro de la ciudad es un templo mormón, o como le llaman aquí “The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints”, pero eso es otra historia.

La vista es agradable y tengo una pequeña mesa donde escribir, suficiente para preparar clases en el último minuto antes de llegar al cole. Pasamos Farmington, nos dirigimos a Layton, varios profesores españoles trabajan en esta ciudad y viven en Ogden, yo trabajo en Ogden y vivo en Salt Lake City, me pregunto si el tiempo les acabará dando la razón y acabaré viviendo en Ogden. De momento me gusta la combinación bici-tren. Unos 15 minutos de bici desde casa a la estación, 50 minutos de tren a Ogden y 10 minutos de la estación a la escuela.

Se supone que hay un revisor que pasa a comprobar los billetes, pero de momento yo no veo a nadie y ya estoy pensando que a la vuelta probablemente pase de comprarlo. El transporte público no es lo que más se lleva en Salt Lake, tienen un buen sistema para ser Estados Unidos, pero la gente prefiere coche, cuantos más cilindros mejor y el consumo empieza a ser relevante en algunos círculos, pero no lo suficiente aún. Eso hace que ir en tren salga apenas un dólar más barato que ir en coche. También hay que decir que me he comprado un todo terreno pequeño con once años y que si tuviese un Híbrido o un diesel español me saldría mejor ir en coche. Pese a todo prefiero poder escribir y disfrutar de la vista, no paro de pensar en cómo será todo cuando esté lleno de nieve…

¿Podré seguir usando la bici? ¿Llegaré al cole hecho un asco? ¿Acabaré harto antes de que nieve? Todo esto y mucho más aquí, en Iván Lake City, no se pierdan el próximo post (leer con tono de voz de locutor de anuncio de teletienda yankee, vamos el del Jess Extender o la cartera Aluma).

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