9 El cole

Ya sabéis los que me conocéis que lo que menos he venido a hacer aquí es enseñar, que con tal de tener el culo de viaje me apunto a un bombardeo, pero que la vocación de docente pues como que no. Este cole tiene (como todos los coles americanos que conozco) disciplina mucho más estricta que cualquier cole español, peor comida que cualquier cole español, peques que se portan bien y maestras que sonríen mucho, aunque ninguna tanto como Noemí en el jardín de arena. Los horarios son una pasada (de 8 a 16), pero también se cobra más… Las gallinas que entran por las que salen.
En lo que llevo de curso (3 semanitas) he recibido dos visits de Ms. Thornburg (la principal) en mi clase y parece que le gusta lo que ve. También es cierto que he decidido tomarme este curso como una especie de ultimátum: si no soy capaz de disfrutar esta profesión rodeado de montañas y haciendo todo el deporte que quiera es que tengo que hacer otra cosa con mi vida.
Tengo un segundo muy majo con niños crack que se lo saben todo y con niños normales y un par de empanaos que no se enteran mucho, pero todos adorables a más no poder, y siendo tutor se les quiere mucho y muy rápido, yo por mis niños MA-TO. Ser tutor aquí no tiene nada que ver con ser tutor en España. Mucho curro, hay que llevar mil notas a la vez y se les hacen millones de tests y pruebas de nivel en todas las áreas. Los padres vienen a todo, se respeta la profesión, te quieren ayudar (muchas veces no sé qué pedirles ya que me cuesta saber qué tengo que hacer yo…), te llaman si el nene falta, si le pasa algo especial, en fin, otro mundo si se compara al relajado pasotismo de los coles españoles. De momento estoy un poco a la expectativa, si los peques aprenden más o igual lo tengo que ver todavía; desde que una pava en Nueva Orleans me dijo que las escuelas libres (son escuelas en que los maestros enseñan si los niños quieren, si quieren jugar todo el día, pues juegan) tienen el mismo porcentaje de aprobados en los institutos que las normales cada día desconfió más de la disciplina de hierro (tampoco es que confiara nunca, la verdad). Con todo y con eso me estoy mimetizando con el ambiente y mi clase parece un pequeño cuartel en el que los enanos hacen formación en vez de filas y hasta les hago andar con los brazos cruzados por los pasillos en líneas rectas al milímetro con caras al frente y bocas cerradas, a lo mejor me convierto en un maestro de una vez por todas…
La foto de la portada de este blog se dibuja en el horizonte por la ventanilla del tren y eso significa que ya estoy en SLC y tengo que prepararme para pillar la bici y poner rumbo a la keli de Kelly, a la que echaré unas fotos para que la veáis mañana. Besos mil a repartir entre mis lectores, que creo que son dos, así que 500 para cada una.

Categorías: Sin categoría | 7 comentarios

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7 pensamientos en “9 El cole

  1. Rocio

    Dos???!!!! ya serán tres…que Fito y yo ya formamos un par….otros 1000 pa ti!!!( 500 d Fito y 500 mios)

  2. pili

    Mas me gustaría a mi que fueras el profe de mis hijos, aprenderían un montón segurisimo, y ya somos cuatro, jejejeje, un besazo.

  3. silvix

    no te veo, pero te leo😀

  4. eeeeeeeeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhhhhh, y los lectores africanos qué? Sigue con la disciplina a tope, ya les dejarás que se desmadren cuando salgan a pedir el domund!

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