19 La keli de Kelly

La casa de Kelly (ya sé que es nombre de tía) está limpia, limpísima si se compara con la de los jipis. Tiene un salón sin televisión que nadie utiliza nunca salvo por el tocadiscos que es mi debilidad. Una cocina muy chula. Backyard con césped y una terracita conectada con la casa donde me encanta desayunar. Frontyard con césped y un porche con dos sillas donde te puedes sentar a ver la gente pasar (versión americana de la vieja del visillo), aunque a mí me gustaría más una mecedora para sentarme con una escopeta, una botella de Jack Daniels y un sombrero de cowboy. Si se acerca alguien preguntar “¿Qué buscas forastero?” Mientras apuntas con la escopeta con una mano y sujetas al perro con la otra al más puro estilo “¡quieto rayo!”
Kelly trabaja diseñando videojuegos para Disney, tiene el símbolo de atari tatuado en el antebrazo y mide lo que Gema más o menos. Su look me recuerda a una versión mini de Tony Stark, pero en la clave de la wifi se define como “littlest hulk”, no sin pasar un poco de vergüenza cuando nos la dice. Tiene una novia de Las Vegas que es “snowboardera” a muerte y una ex-mujer con la que comparte la custodia de Arlo, un “bull-mastiff” (no sé la raza en español) enorme que acojona de primeras pero que lo único que te puede hacer (y ten claro que lo hará) es llenarte de babas. Kelly es majo, siempre tiene una palabra amable y sabe decir las cosas que hace falta decir sin tramarse ni tramar a nadie. A menudo deja notas en el frigo o encima de la mesa de la cocina y siempre da muy buen rollo. Hace poco montó una fiesta y vinieron como 40 personas a comer y beber a la hora de las gallinas. Lo llaman cena pero a las 6 ya estaban liados y a las 12 quedaba poco ambiente ya. Muchos se tajaron, conocimos a bastante gente y lo pasamos bien, pero es la única vez que los vimos y según parece pasarán meses antes de que haya otra de esas y tampoco tengo la impresión de que esta gente quede para ver los tronos o echar un hombre lobo. Habrá que socializar de otra manera más yankee.
El piso lo completa Mike, a quien hemos apodado el cantante de ópera quijotesca a raíz de una borrachera en la que le dio por relatarnos un bello musical que le encantaba de niño en el que se narraban las desventuras del de la triste figura, de hecho se puso tan cansino que recuerdo algún pasaje: “I am lord Don Quijote, the lord of La Mancha. My destiny calls and I goooooooo”. El tío creció en una familia mormona y luego pasó del tema (yo creo que le gusta el alpiste más que la salvación divina), es militar y cada vez que habla parece que te va a dar la respuesta definitiva y absoluta de cualquier cosa que estéis hablando. Luego ves que acaba de decir una tontá igual que tú, pero por lo que se ve le gusta sonar a importante. Lleva en SLC varios años y de momento no parece que tenga más amigos que nosotros (nosotros tenemos cuatro sin contar los del curro). Se pasa la vida en la habitación y parece que los juegos de ordenata (de guerra) le ocupan bastante parte del tiempo.
Arlo pasa en el piso un par de días a la semana y tampoco es que se le haga mucho caso. Kelly lo saca al backyard para que haga cacota, le pone comida y agua y poco más. Si ve que Jean o yo le hacemos carantoñas se siente culpable y se pone a jugar con él un poco y tal… En fin, que los hijos siempre son los que sufren con las separaciones y que sea por lo que sea Arlo podría ser un perro imponente y es un gordaco que no puede ni correr y se cansa si se tiene que levantar de su megacojín. Como yo estoy tratando de hacerme vegetariano, también intento mejorar los hábitos alimenticios de Arlo, que para mi sorpresa parece gustarle el brócoli cosa mala. El resultado es que ahora la baba enorme que le suele colgar de la boca es verde y parece un monstruo zombi del averno máximo.
Isis se está acostumbrando a vivir en la casa y ya campa a sus anchas por el salón, la cocina, etc. Lo cual está genial si consideramos que hace unas semanas no salía de la habitación. Un día estaba paseando por el comedor sin darse cuenta de que Arlo estaba en casa y se lo tomó bastante bien, hizo una pequeña metamorfosis en la cual se le abrían mucho los ojos y las orejas se le volvían del revés y se quedó un rato inmóvil con expresión de “hostias que perraco”. Al momento se subió a una mesa para sentirse más segura. Arlo la mira con curiosidad pero de momento no parece querer comérsela.
Y eso es lo que hay en la keli del Kelly, prometo poner fotos de los susodichos, pero me llevará algo de tiempo. Besos.

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