20 ¡Mormón!

Las cosas como son: SLC es el ombligo del mundo mormón, el centro de la ciudad tiene un templo a partir del cual se ordenan las calles y al lado hay varios edificios de tamaño descomunal dedicados a sus asuntos; centro de negocios, pabellón de conferencias y todo tipo de instalaciones mormonas con el acrónimo de la organización (LDS por ser la iglesia de “Jesús Christ of the Latter-day Saints”) en letras inmensas. Los jardines alrededor del templo están inmaculados… No parece que les falte pasta.
Simplificando a lo bestia, el mormón común cree que dios (sé que “dios” es con mayúscula, pero siempre me ha parecido mal, y si no me convenció mi profesor de filosofía en el instituto no creo que nadie lo haga ya) le dijo a Joseph Smith la verdadera religión (porque es lo que Joe le preguntó cuando se le apareció dios) y esta consiste en ser muy bueno, no tomar café, ni tabaco, ni alcohol. Follar sólo y únicamente para tener hijos (cuantos más mejor) y siempre y cuando estés casado, y no vestir ropa provocativa. Con esto consigues que cuando vuelva dios (que no va a tardar) tienes garantizada la salvación, de hecho dios no es más que un mormón muy bueno y si tú eres tan bueno como dios fue, cuando venga te va a dar un planeta para tí solo en el que tú puedes ser dios. Esto Joseph Smith lo sacó de unos escritos egipcios que pudo traducir a raíz de su encuentro con dios, vamos, que dios le dio el don de traducir egipcio antiguo.
Si me preguntas a mí, yo no veo mucha más lógica aquí que en el uno y trino, pero yo respeto las creencias personales de cada cual como el que más, así que escucho y aprendo. También me da miedo a veces.
La semana pasada mi compañero de curro mormón me invitó a asistir a las “conferencias”. Se trata de unas charlas en las que los peces gordos del Mormonismo le dicen a sus hermanos mormones lo que dios les ha dicho en los últimos seis meses, hay dos al año y viene gente de todo el mundo. A Jean y a mí no es que nos sobren los amigos así que aceptamos a modo de experimento sociológico. Al acercarnos al evento mormón en cuestión todo me resulta extrañamente familiar y pronto descubro el paralelismo: es como cuando vas a un concierto y a medida que te aproximas al lugar notas que se puede llegar sin saber dónde es simplemente siguiendo a la gente con camisetas negras. Aquí es igual pero al revés, puedes seguir las camisas blancas con corbata sin temor a perderte porque TODOS llevan camisa blanca y corbata. Las féminas llevan la correspondiente versión de recato y pulcritud extrema y todo el mundo sonríe y se muestra especialmente amable y educado. La masa se condensa al llegar al inmenso edificio de conferencias, pero no hay masas de melenudos aglomerados, sino filas de mormones impecables con la ropa de los domingos organizadas al milímetro con precisión militar, y quiero recalcar lo de “militar”. Chris (mi compi de curro) nos dice que es difícil pillar tickets para las conferencias porque todo el mundo (mundo mormón, entiendo) quiere ir, de hecho vemos a bastante gente con cartelitos para pillar entradas como en los conciertos.
Al entrar al recinto me impresiona ver un óvalo del tamaño de dos aviones Jumbo (según Chris, yo solo podría decir “grande que te cagas”) sin una sola columna que impida la visión. Al fondo un graderío con sillas especialmente lujosas debajo de un coro y detrás el órgano de iglesia más grande que he visto en mi vida. Todo impecable porque, según comenta Chris, los edificios mormones intentan alcanzar la perfección porque dios viene muchas veces. El resultado es muy feo para mi gusto, pero el tamaño y el nivel de lujo en nombre de dios impone y asusta a la vez.
Las charlas son soporíferas, varias vacas sagradas sermonean sobre lo humano y lo divino dejando claro que la mujer es lo más importante (porque es la madre y está unida con el hogar… Vamos para limpiar), que los gayers están en el mundo porque tiene que haber de todo, que no estar casado no es natural y que si no estás casado pues ni pajas siquiera hay que hacerse. Compruebo que muchos duermen durante las dos horas de conferencias (hay algunos que fingen rezar para dormir), de hecho, parece que los organizadores lo saben porque a intervalos hacen que el coro cante, que los mormones canten, e incluso les preguntan por la continuidad de sus dirigentes (12 apóstoles y 70 subordinados, ninguna mujer, por supuesto). La “votación” procede así: el pez gordo dice que se propone a no-sé-quién como miembro de los 12 apóstoles y pregunta “¿a favor?” seguidamente TODOS LOS MORMONES levantan su mano como un ejército, insisto; como un ejército, luego añade: “¿en contra?” y NADIE mueve un dedo, queda bastante claro que esta gente no es muy de cuestionar autoridades.
Para que os hagáis una idea, la jerarquía mormona va desde el superpresidente máximo de la iglesia hasta la última familia que se haya convertido. Si los mormones quisieran organizar un ejército para invadir un país tardarían un minuto. Si los ves a los 20000 que estaban allí dentro de su sede con sus camisas blancas y perfectamente sincronizados en un gesto tan Hitleriano te prometo que te acojonas.
Salimos y vemos el resto del edificio. Cascadas desde la planta superior hasta el jardín de la planta baja, árboles en el ático… Más de lo mismo. Chris insiste en que veamos el centro de información donde hay una maqueta del templo por dentro y vídeos, porque si no eres mormón no eres digno de entrar a la casa de dios, el interior del templo es sagrado y un no mormón sólo puede entrar antes de que se haya dedicado a algún santo. Estéticamente es algo así como el teatro español del siglo pasado más lujoso y con peor gusto que puedas imaginar, y me llama la atención especialmente la piscina de bautismo con doce bueyes debajo que es una aberración a caballo entre un spa y los aposentos napoleónicos, algo así como minimalismo barroco. En fin, pongo fotos y dejo de dar la vara.
Chris me ha invitado a ver una película de la vida de Joseph Smith esta tarde. Para las conferencias le pidió una cita (ya sabéis cómo se las gastan aquí, no puedes quedar, tienes “citas”) a seis tías y las seis pasaron de su culo. Según me comenta, vino de Illinois para aumentar sus posibilidades de encontrar una churri mormona y no parece ir muy bien. Chris tiene que tener treinta y tantos y es posiblemente el mormón soltero más viejo de SLC, ya que a su edad muchos ya tienen cinco hijos y tres matrimonios ya que separarse no es pecado, pero no casarse otra vez sí. ¿Cómo quieres que hagan un ejército si cada mormón no tiene veinte más?
En fin, Chris ha quedado por fin con una mormona para esta tarde y me ha pedido que le acompañe, pero Jean sale del laboratorio a las ocho y tendría que ir sólo, con lo que no sé qué haré ni si mañana tendremos “¡Mormón! 2. La venganza”.

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