46 El sueño de la razón produce monstruos

Son las nueve menos cuarto y me acabo de despertar de una siesta improvisada, he vuelto del cole a las 4 y tras un plato de lentejas que no se lo salta un gitano me he tronchado vivo durante más de cuatro horas sin habérmelo propuesto previamente. Esta mañana en el cole muchos niños estaban malos y creo que mi cuerpo estaba peleando contra virus y demás. El caso es que he tenido un sueño extraño que paso a relatar:

En este sueño yo era el espectador parcialmente omnisciente y a veces actor secundario de una peli que parecía un capítulo de friends con mucho presupuesto y protagonistas algo más pijos y sofisticados y con estéticas algo más modernas. En la peli, la versión pija-moderna-sofisticada de Jennifer Aniston se despedía de muchos amigos en un restaurante y era abrazada por una de ellos mucho y lloraban porque se entendían muy bien y las dos compartían algo que los demás no (esto yo lo veía a caballo entre la butaca de un cine y flotando en la escena tridimensional cual fantasma que nadie puede ver). En otra escena, dos personajes tipo Ross pero sin su gracia estaban en un salón con los dos hijos de uno de ellos y su esposa, hablando sobre el hecho de que un niño a acababa de decir un taco. Mientras la mujer limpiaba la casa, el Ross que estaba de visita (el otro estaba en su casa con su familia) decía que cuando alguien dice una palabrota lo que hay que hacer es decir otra más gorda y así la anterior no es tan grave. Tras esto decía una palabrota equivalente a “me cago en la virgen puta” y nos miraba con cara de bobalicón mientras nos animaba a decir una barbaridad similar. En esta escena yo era actor secundario y era incitado también, pero me negaba educadamente, diciendo que era maestro y que no creía que se debiera hablar así delante de niños y pasaba a meterme un finísimo alambre entre mis dos molares derechos para tratar de sacarme un filamento de naranja atrapado entre ellos y un pequeño hueco creado por un trocito de empaste que se me cayó. Esto creaba un ambiente algo incómodo y aún más irreal que me hizo despertar de mi sueño y descubrir que llevaba toda la tarde en el limbo.

Al abrir los ojos he podido recordar al menos estas dos escenas y he visto el claro reflejo de mis más directas preocupaciones actuales. La despedida en el restaurante es un claro reflejo de todas las cosas importantes que he dejado atrás para venir aquí y el abrazo es un destello de reconocimiento de que todo aquello es real y sigue allí. Lloraban porque sabían que se querían como yo quiero mucho de lo que no veo desde hace nueve meses.
La otra escena está relacionada con mi vida laboral. Mi dualidad entre el “trabajo” que querría tener y mi trabajo real. El tipo que dice palabrotas a los niños es David, el cantante de mi banda, que no para de decirlas delante de Jack, su hijo de 6 años, que a fuerza de convivir con tres bandas punk se ha convertido en un adolescente desafiante y sin inocencia a su corta edad. Actúa como si fuera mucho mayor, lleva piercings en sus dos orejas y viste pantalones de colores llenos de parches punkarras. Un día le pasé la mano por el pelo para despeinarle y me miró con cara de “¿qué haces? ¿Te crees que soy un niño?” A lo que voy, en esa escena se ve mi preocupación por ser un ejemplo para mis enanos a la vez que veo un mal ejemplo a diario cada vez que ensayo y como mi intento de no abandonar la música a veces no encaja demasiado bien con el trabajo que me da de comer, dejándome en una encrucijada: seguir siendo maestro puede significar abandonar tus sueños/seguir persiguiendo tus sueños te puede convertir en un mal maestro (me tranquiliza pensar que esto último puede invertirse y que me hubiese encantado tener un maestro persigue-sueños). Por último, la mujer que limpia es la sociedad machista de la parte mormona de Utah y mi insistencia para sacar el trozo de naranja de mi muela es mi miedo a ir a un dentista en los EEUU y mi preocupación por no tener un seguro médico por no haber hecho los papeles en su debido momento antes de dejar España. Particularmente preocupante un día como hoy en que todos los niños estaban tosiendo, vomitando o malitos y mi cuerpo se ha “desconectado” durante más de cuatro horas cuando lo que suele hacer es brincar por las montañas… Es mi salud, ten cuidado, me dice, no haber estado malo en todo el año y hacer ejercicio como un animal puede no ser suficiente y los enanos te pueden pegar algo que te puede dejar bien jodido, y no tienes seguro… ¡¡porque fuiste gilipollas!! ¡¡Ahora te jodes!!… ¡¡PUES JODETE TÚ, PUTA PERRA!! No me pienso poner malo a cuatro días del spring break y voy a estar brincando por las montañas durante mis bien ganadas vacaciones aunque me tenga que pegar una siesta de cuatro horas cada día hasta que acabe la semana. Porque son cuatro putos días y llevo al pie del cañón desde que llegué…….

Personalmente, no sé lo que diría Freud de mi subjetiva interpretación de mis sueños o si semejante paranoia onírica puede servir para psicoanalizar mi subconsciente o para nada en absoluto, pero puedo asegurar que me he quedado como dios. Besos y amor.

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