55 Summer Christmas

Ocho y cuarto de la mañana en Los Angeles, a unas seis horas de año nuevo en España, desayuno waffles con blueberries mientras escribo esto. Los waffles no son gofres, son redondos y menos consistentes, también son más sosos. Tras un año y medio en Estados Unidos es algo a lo que te acostumbras. El café o el chocolate saben a agua y los waffles no son gofres. El azúcar tampoco es azúcar, es corn syrup, pero eso es otra historia, hoy quería hablar de Summer Christmas.

La navidad en Los Angeles es curiosa, los muñecos de nieve y los papá Noeles que puedes ver en los front yards están fuera de lugar. En los casi treinta grados a la sombra, papá Noel parece que se ha vestido de más, y los gigantes muñecos de nieve hinchables brillan demasiado al sol rodeados de palmeras y césped recién cortado.

La imagen que me voy haciendo de esta ciudad está ligada a lo que vivo en ella y a las personas con las que lo comparto y tras pasar aquí las vacaciones de acción de gracias, verano y navidad, creo que el mejor momento del año para estar aquí es el invierno, aunque no la navidad en particular. Tener clima de verano a 31 de agosto, poder ir a la playa, hacer surf o estar todo el día en manga corta cuando los días se acaban a las cinco de la tarde es un lujo al que te acostumbras rápido, si tienes en cuenta que el resto del mundo conocido pasa frío en otra parte, es fácil sentirse privilegiado. Por otro lado, pasar las segundas navidades seguidas lejos de amigos y familia se hace difícil y muy a gusto aceptaría el frío (al que te haces cuando vives en Utah) por poder ver a la tropa de moñigones el único momento del año que se juntan casi todos o por ir a correr una San Silvestre y acabar la nochevieja comiendo gachas.

Desde que llegamos el pasado 23 de diciembre, puedo dividir estas navidades en cuatro partes, si separo personas y lugares.

El primer lugar es Glendale, donde vive la mamá de Jean en una bonita y enorme casa con más ventanas que paredes. Glendale está diez minutos al norte de Downtown Los Angeles y a media hora de las playas de Santa Mónica o Venice. La casa está rodeada de otras casas igual de guays y todas ellas se encuentran en un entramado de autopistas que es muy común en LA. Es prácticamente imposible ir a comprar nada sin un coche y lo único que puedes hacer andando es pasear un perro o visitar al vecino, siendo este área una de las más “caminables” de la ciudad. Aquí tenemos la base de operaciones y compartimos el dormitorio de Jean, el cual tiene la misma cama que ha usado desde que tenía 8 años y en el que apenas cabe una persona adulta. La mamá de Jean vive con su perrita Lili y en los alrededores de su casa está aburrida de ver ardillas, ciervos, coyotes, mapaches y pumas (yo he visto de todo menos pumas) y le aterrorizan las viudas negras y serpientes de cascabel (también comunes aunque menos).

El segundo lugar es West Hollywood, entre Beverly Hills y Hollywood, es donde viven Joe, el papá de Jean, con su mujer Dorotka y el nuevo hermanito de Jean, Hugo. Joe escribe guiones de series de dibujos con aspiraciones de escritor de cosas más grandes y Dorotka es diseñadora de vestuario para pelis. Hugo no hace demasiado porque tiene seis meses pero su papá puede contarte anécdotas de las casas y personas de Hollywood durante el resto de tu vida si estás dispuesto a escuchar, su entusiasmo y conocimiento de la cultura angelina es inagotable. Dorotka es una mamá peculiar, no ha vacunado a su hijo, le saca a hacer pis al jardín cada media hora, le da masajes a diario y a la hora del baño el enano parece Cleopatra rodeado de sonidos relajantes, luces cálidas y manos con jarras de agua regándolo sin descanso. Viven en una casita llena de lineas horizontales y amplias ventanas con muebles que parecen sacados de “Saturday Night Fever”. Acaban de comprar un coche que no usa gasolina y se enchufa a la luz, creo que se vende en España también desde hace dos años, pero como llevo aquí dos años pues no lo sé muy bien. Ya he decidido que si me compro un coche va a ser ese.

El tercer sitio es mi favorito, Venice Beach, donde pasamos un par de días en casa de una amiga de Jean y a donde me escapo cada vez que puedo cuando estoy aquí. La playa es inmensa, el espacio es inagotable, las olas perfectas para hacer surf, sin importar si eres un crack o un novato. Las palmeras, la gente patinando el paseo de la playa, músicos en la calle, “green doctors” vendiendo marihuana legal, el skatepark con críos haciendo trucos imposibles, jipis vendiendo artesanía (bastante cutre), un pavo barbudo con una guitarra eléctrica y turbante que se pasa la vida subiendo y bajando el paseo de la playa en sus patines mientras toca la guitarra y no falta a su “trabajo” ni un sólo día del año… Básicamente es como un verano sin fin sin importar la época del año o momento del día que vayas y para ser honesto, arena de playa caliente entre los dedos de los pies en diciembre es más de lo que se puede esperar. La casa de la amiga de Jean (amiga de cincuenta y pico tacos) está en segunda línea de playa, con balcones que dan al mar y cuadros por todas partes, ella es artista (escultora) y su marido abogado. Entre los dos tienen mucho más dinero de lo que yo considero decente (pura envidia) y eso se nota en parte en el mobiliario y mucho en los electrodomésticos, todo parece ridículamente caro. Este tipo de casas contrasta con los locos, mendigos y demás excluidos sociales que se acumulan en los alrededores de Venice y Santa Mónica, cosa que no me extraña, si yo no tuviera dónde caerme muerto, también querría esta temperatura durante todo el año. Hay duchas, puedes dormir en césped o arena, y el constante flujo de gente puede convertirse en un constante flujo de calderilla… Uno de los sin techo tiene una llave del armario del front yard de la casa en que estamos y puede dejar sus cosas, está bastante gordo para ser mendigo, aunque le faltan dientes y no parece que se afeite a menudo (esto último puede ser otra ventaja de la mendicidad).

El cuarto sitio y último (creo que me estoy enrollando en este post) es la casa de Sue y Richard en Silver Lake, entre East Hollywood y Chinatown, como a quince minutos al sur de Glendale. En realidad sólo hemos ido un día, para la cena de navidad, pero el estatus de la pareja hace la visita otro punto de referencia. También con más dinero del que pueden gastar, Sue no trabaja y Richard es el tres veces “oscarizado” editor de sonido de las últimas pelis de “Batman”, “Inception” y “Master and Commander” entre otras. También recibe encargos como crear los tonos para el nuevo iPhone5 de colorines. Para la cena de navidad se juntó un grupo bastante ecléctico de amigos de la pareja, entre los que se encontraba el matrimonio que nos dejó su casa de Venice Beach, un moñigón, varios niños pijos de Los Ángeles y una estrella del rock. Desafortunadamente, Keith Nelson, el guitarra y principal compositor de Buckcherry pasa poco tiempo en Los Ángeles entre gira y gira y estaba mucho más interesado en pasar la noche hablando con su ex-novia con quien comparte una hija que conociendo a un moñigón flipao del metal, así que paso la velada escuchando a una de las niñas pijas detallar cómo este año fue a estudiar a Nueva York, pero volvió porque no era lo que buscaba y ahora se había tatuado una línea de su poema favorito porque es una mujer madura e independiente que no necesita permiso de nadie para nada (cómo mola cuando tienes 19 y te crees el centro del mundo). Aun así Keith tuvo un rato para compartir impresiones y experiencias y cuando se fue no se despidió de nadie más que de mí, supongo que es un acto reflejo natural para cualquiera que vive (bien) de la música lo de cuidar a los fans…

Son las once de la mañana del día uno de enero de 2014 (que fuerte), Jean ha acabado de echar todos sus papeles a las escuelas en las que quiere hacer su postgrado de escritura creativa y creo que nos vamos a ir a la playa a decirle adiós a este verano ficticio ya que debemos volver a la fría realidad de Utah en un día o así, donde nos esperan dos gatas que llevan diez días sólas haciendo caca en la misma bandeja… Os mando un beso muy gordo a todos/as y espero veros a muchos este abril cuando me vuelva a España para las entrevistas de profes visitantes en California. Si me cogen será una nueva aventura, si no, volveré a la mancha manchega, que os echo mucho de menos… O a lo mejor me hago mendigo en Venice Beach, que también parece buena opción…

Doce de la mañana y Jean sigue escribiendo papeles para la última escuela de postgrado, por lo visto el tío que va a leer sus materiales es Ethan Canin, del que hemos leído un libro “The Palace Thief” los dos no hace mucho y que ha intimidado a Jean, que quiere hacer cambios de última hora en sus escritos… me alegro de haber traído una guitarra para tocar al sol. No olviden comentar, que una línea cuesta nada y a mí me hace mucha ilu. Paz y amor.

Categorías: Sin categoría | 8 comentarios

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8 pensamientos en “55 Summer Christmas

  1. rubia

    Que mal te lo montas jodio, me alegro un monton de todo lo que estas pasando, y de que nos lo cuentes por aqui, es otra forma de disfrutarlo nosotros (desde el odio mas puro y la infinita envidia…) es coña.
    Bueno hermoso, besotes y nos leemos

  2. Héctor

    Algún manchego te tienes que cruzar todavía por SLC de aquí a abril… =)

  3. laura

    Que bien te lo montas! , k guay en la playita, nosotros aqui resfriados.::)Feliz año! Muac

  4. roci

    felizzzzz añooo ivannnnchiiiiii chiii chii

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