50 Los Ángeles, California

Sábado por la mañana, son las 10 y algo y estoy en un restaurante que se llama Bob’s Big Boy en Hollywood. Los clientes se sientan en sofás de skay marrón enfrentados con una mesa entre los dos. Puedes ver a la gente de al lado por una franja de cristal a la altura de las cabezas que esconde las conversaciones de oídos indiscretos (a menos que estés muy interesado). La amplia cristalera de la fachada principal me recuerda inmediatamente a la escena inicial de “Pulp Fiction”.

El menú está en consonancia con el sobrepeso de muchos de los presentes. La icónica “Big Boy” es una hamburguesa doble supuestamente famosa en el mundo entero. La foto de la cubierta del menú deja ver tres palmeras tras un edificio modernista de los años 50 con enormes carteles luminosos durante una idílica puesta de sol. Todo muy bonito y tal… pero una mirada más profunda al local deja ver más detalles; la vista desde esa fachada de cristal en la dirección contraria muestra una carretera con cuatro carriles en cada sentido, un aparcamiento lleno de coches y varios edificios destartalados a la luz grisácea de un día nublado de verano con una temperatura algo más fresca de lo acostumbrado en estas fechas en la mancha manchega.

En la foto tampoco sale ninguno de los empleados (todos latinoamericanos) y sí varios dibujos de las clásicas pin-ups yanquis. Del mismo modo todo el mundo pasa por alto que para ir a la playa un sábado como hoy cruzando “downtown” te tienes que pasar dos horas en un coche a la ida y otras dos de vuelta para un trayecto que de normal sería unos 25 minutos. Bob’s Big Boy es un gran reflejo de la ciudad de Los Ángeles; después de todo, lleva aquí desde 1949.

En Los Ángeles hay muchas cosas que no salen en las fotos, o que no son “world famous”, pero esa no es la imagen de la ciudad que se vende al mundo. En cierto modo no deja de sorprenderme que lleven casi cien años explotando un cartel en una colina no demasiado especial y que a los manchegos no se nos haya ocurrido que un molino de viento (testigo de nuestra historia desde hace mucho más tiempo) pueda interesar turísticamente hasta hace un par de décadas…

Que los yanquis se han vendido muy bien desde siempre no es nada que vaya a descubrir a estas alturas cuando cualquier ciudad del mundo tiene un puñado de McDonald’s y todo dios lleva unas Nike y bebe Coca-Cola. La cultura de la imagen la han mamado desde siempre, no son la fábrica de sueños en vano. Lo que más me intriga y despierta mi curiosidad es que tanta gente busque el ángulo bueno de esta locura, que todos pasen por alto la gran contradicción que implica esta ciudad y sólo vean las luces y las palmeras en la idílica puesta de sol. ¿De dónde sale ese magnetismo? ¿Que convierte a una ciudad de contrastes, de ricos y pobres, donde delincuentes, mendigos y niños pijos comparten bulevares en la meca social y cultural que es hoy? ¿Cómo nos han convencido de que las playas de Santa Mónica son increíbles cuando normalmente hace demasiado viento como para no tener frío en verano? ¿Eran las tetas de Pamela Anderson demasiado grandes como para dejarnos ver la imagen completa? ¿Era por eso que siempre llevaba los pezones duros?

El hecho es que para ver el lado bueno de esta ciudad hay que buscar el encuadre y enfoque perfecto, y tienes que desenfocar y dejar borrosa gran parte de la imagen, pero eso no implica que el lado bueno no exista; la playa de Santa Mónica (o Venice Beach o cualquier otra en Los Ángeles) no es la mejor en verano, pero en invierno sigue igual, mientras el resto del hemisferio norte está pasando frío… No es que no haya cosas buenas, es que hay saber cómo y dónde mirar y por supuesto qué ignorar. Se dice por aquí que hay mil Los Ángeles y no todos funcionan siempre ni con todo el mundo. El mío está empezando a funcionar.

20130721-103717.jpgEsta es la foto de la portada del menú.

20130721-103818.jpgEste es el menú de hamburguesacas de gordos.

20130721-103926.jpgEsta me la hice patinando entre Venice y Santa Monica.

20130721-103949.jpgEn esta me hago el guay.

20130721-104024.jpgEsta es después de cabalgar las olas.

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49 The Salt Lake Spitfires Will Never Die!

Es curioso que lo más estable que he tenido en esta etapa en los Estados Unidos son los Spitfires, porque este grupo ha estado al borde de la muerte desde su formación y siempre ha resucitado. Primero se llamaban Tough Titty y un día el guitarra se enfadó y montó otra banda diciendo que ellos eran los verdaderos Tough Titty (Tough Titty es también una frase hecha que significa “that’s too bad” o “deal with it” y es la versión simple de la frase “Tough titty, said the kitty, when the milk went dry”… Después de reestructurar la banda, el cantante se muere de sobredosis, después de lo cual los dos guitarras dicen “pero esta gente son lo peor y son unos drogadictos” y se van de la banda, después el batería decide cantar y buscar un buen batería y dos guitarras, y entonces aparezco yo, Julio (batería) y Greg (guitarra). Pero resulta que Julio es un borracho y no se puede contar con él, así que yo que ya he hecho contactos con Joe Bondra (batería flipante recién llegado de Philadelphia) le digo que si se une a nosotros y se apunta, para descubrir tras dos conciertos que Greg no puede seguir con la banda. Tras un casting de guitarras encontramos a Jeremiah, de Ravings of a Madman, que se nos une inmediatamente. Tras esto Joe Bondra dice que se va a vivir a Alburquerque en verano, y nos volvemos a poner a buscar batería, cuando encontramos dos opciones, Joe dice que se queda, con lo que paramos el proceso, pero hoy me he enterado que se va en dos semanas de vuelta a Philadelphia… esperemos que nuestras dos opciones sigan interesadas.

Jeremiah y yo hemos tenido varios conflictos, primero de todo echo de menos a Greg, un tío grande en todos los sentidos, buenísimo con su instrumento, tranquilo y bonachón. Tiene mucho carisma y es una de esas personas que pesa más de 140 kilos y no es una bola de grasa o una montaña de músculo. Jeremiah por su lado es escandaloso tanto con su guitarra como con su boca, nervioso y de ese tipo de personas que habla hasta cuando no tiene nada que decir. Toca la guitarra cuando todos están intentando hablar y ni siquiera parece darse cuenta. Lo peor de todo era la negatividad, en el tiempo que funcionamos con una sola guitarra compusimos tres temas nuevos en nada de tiempo, desde que llegó, estamos peleando para acabar una.

En cuanto llegó a la banda nos metimos en el estudio a grabar (grabamos en dos estudios y no hemos acabado ninguna grabación, pero eso no es culpa de nadie, el primero no nos gustó y el segundo no tenía tiempo hasta dentro de tres meses, cosa que nos dijo cuando ya llevábamos tres días grabando y sólo nos quedaban las voces) y sus grabaciones no eran precisas, pero no quería que nadie le enseñara un riff, decía que se lo sabía y luego lo tocaba mal. Si me dices, está tocando algo distinto y para eso tenemos dos guitarras, diría que eso está muy bien, pero si vas a tocar el mismo riff mal…

En la cima de nuestras discrepancias un día aparece en el ensayo con un micro y empieza a cantar todas las partes que yo suelo cantar pero de manera horrible (seguramente yo las canto igual de horrible, pero yo las he escrito y estoy trabajando en ello), con lo que yo me planto y le explico que puede cantar lo que quiera, pero que tiene que aportar a la banda para hacerlo, y que puede criticar lo que quiera, pero tiene que ofrecer soluciones, que la crítica constructiva tiene que ser constructiva y cosas por el estilo. Joe me apoya y dice que no entiende muy bien por qué Jeremiah está cantando ni qué pasa en general y parece que la cosa se calma, Jeremiah ha dejado de criticar cuando no tiene nada que ofrecer, ha escrito un riff y parece que está contento.

Lo primero que he pensado al leer que Joe se vuelve a Philadelphia es que ya tenemos probados los baterías, así que me parece que los Spitfires no van a morir, de hecho si me voy el año que viene a Los Ángeles les ayudaré a buscar otro guitarra y estaré feliz de que sigan tocando temas que he escrito.

Este es Greg

Este es Julio el batería que siempre iba pedo

Estos son los últimos Spitfires de izquierda a derecha: Jeremiah, Becka, Joe, David y el otro no sé quién es

http://www.youtube.com/watch?v=vM6r3E4DSOM

Y aquí podéis ver a Joe Bondra haciendo de las suyas… lo voy a echar mucho de menos, como a todos vosotros, besos y escribid malditos, que luego da mucho gustico leeros.

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48 Salt Lake, el regreso

Después de cinco meses en Ogden y con el curso acabado (y tras haber hecho que Jean se pegue el viaje de Ogden a Salt Lake a diario durante todo este tiempo), es la hora de volver a la urbe…

Los que me conocéis sabéis que yo y las ciudades como que no nos llevamos demasiado bien, me agobia el tráfico, conducir mucho, soy muy rata y me cuesta pagar más de la cuenta por cosas que valen la mitad un poco más lejos, y pese a no ser un antisocial declarado y en muchas ocasiones disfrutar de la compañía de muchos otros integrantes de mi especie, hay otros momentos en los que también gozo de mi espacio.

Sin embargo, no todo el mundo puede vivir de piedras, nieve y caminos y Jean, siendo una criatura social como es, necesita volver a un sitio donde pase algo más que el agua por los ríos (por no hablar de poder levantarse una hora más tarde antes de currar).

Una vez vista la situación y decidido el regreso, nos proponemos encontrar un hábitat para nuestro pequeño ecosistema. La primera opción que nos vino a la cabeza fue volver a la “keli de Kelly”, donde ya estuvimos, tuvimos buen rollito y se quedaba vacía a principios de julio, con lo que podría cuadrar, no vamos a buscar una casa compartida si ya tenemos una que sabemos que nos gusta. La segunda opción es buscar una casa para nosotros solos, y hasta ahora, lo que hemos visto ha sido una vieja que dice que tiene un “estudio” que en realidad son dos habitaciones de una planta baja de una casa en las que ha hecho obra y ha metido un baño, una lavadora y una cocina a presión en una de ellas y la otra es un comedor-salón-dormitorio-recibidor. Otra casa está en el corazón de Salt Lake y se ve vieja pero tiene un salón con cinco ventanas preciosas que dan mucha luz y un balcón delante que dan un buen rollo que no veas. La tercera opción son los apartamentos en plan urbanización con piscinas, jacuzzis, gimnasios y demás, porque Héctor y Mariángeles tienen uno y siempre vamos y nos dan envidia, y pensamos que si tuviéramos uno así ellos vendrían a vernos más. Suelen estar más retirados y si molan tampoco son baratos, pero es lo que hay.

Os pongo foticos, deseadme suerte. Besos a todos.

keli de kelly

Esta es la keli de Kelly.

Otra keliEsta es la vieja con ventanas y mucha luz.

Pinehurst Apartments

Esta es la piscina del apartamento de Héctor y Mariángeles.

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47 Fin de curso

Este post es interactivo, si pinchas en las palabras que están subrayadas puedes acceder a foticos o enlaces que tienen que ver con lo que se cuenta… guelcom tu de fiucher!

Ir en el Frontrunner después de cuatro meses sin cogerlo y escribir el blog después de tanto tiempo hace que este viaje parezca una visita a un viejo amigo. Jean tiene el coche delicado y ha pillado el mío para ir a currar, con lo que mi opción para ir a ensayar es el tren.

Con el curso acabado y un par de meses de vacaciones por delante me propongo la evaluación final.

Ogden ha sido una pasada, ha hecho que este invierno sea uno de los que no voy a olvidar en mi vida. Cuando llega el invierno en Alcázar me cuesta mucho no estar de bajón; el frío, el siempre igual del cole todos los días se me hace cuesta arriba y me parece que no hay mucha emoción en el calendario. Este invierno tenía mucha anticipación todos los días, que si ha nevado y se puede correr en la nieve, que si verás este finde en cuanto subamos a la montaña con las tablas, que si la nieve esta compacta y se puede ir con la bici, que si vamos de hike con Joe y Christina, que si hay concierto con los Spitfires no-se-cuando, que si vamos a zamparnos high quality pizzas en el Lucky Slice o ponernos ciegos a comer al Bucca di Beppo con Héctor y Mariángeles (aunque esto es en Salt Lake y no en Ogden)…

Aquí voy a hacer un inciso, Bucca di Beppo (o el Bucca, como le llamamos normalmente) es un restaurante franquicia italiano al que nos hemos hecho adeptos, tienen raciones tamaño descomunal y antes de comer te traen un platico con aceite de oliva y el mejor pan que puedes encontrar en los EEUU, te hinchas a mojar como si estuvieras en la mancha manchega y normalmente llevamos unos cupones de descuento a repartir entre los cuatro (Jean, Héctor, Mariángeles y el menda) que hace que nos salga tirao. Hemos llegado a ir tanto que los camareros nos tratan de forma especial, nos traen dos platicos de aceite (porque uno nos lo acabamos de un mojicón), bandejas de pan sin conocimiento y el par de jefes cada vez que nos ve se acerca a hacernos algún tipo de gracia. El remate fue el día que llegamos tarde y estaban cerrando, pedimos si nos podían traer un trozo de tarta de chocolate y nos dijeron que vale y que nos invitaban. En fin, que se come como dios por pocas pelas y si venís ya lo veréis con vuestros propios ojos.

El cole se acabó y he tenido resultados tan buenos que me han dado un bonus de $400 por mi cara bonita (ya veis como son las cosas, a buenos resultados buenos cuartos), al principio pensé que se lo daban a todo el mundo pero luego descubrí que sólo si los porcentajes de notas de los temidos “end of levels” superan el 80% de media, con lo que sólo hemos tenido bonus los profesores de segundo y cuarto (toma moreno).

Enfrente de donde he enseñado este año han hecho un flamante cole nuevo con cristaleras enormes desde las que ver las montañas mientras enseñas. Por lo visto les va de bien en mejor y aquí el prestigio y la pasta van muy unidas. El año que viene cada clase va a tener una pantalla táctil de 72 pulgadas que se maneja con un flamante ipad que nos proporciona también el cole (ya me estoy dando miedo de lo cansino que me voy a poner como el puto Luisiko). Debido a esto los proyectores de las clases se han vendido a los maestros que los querían por $75 de nada con lo que ahora tengo un proyector y veo pelis en el cielo de mi habita a tamaño techo, dicho esto sólo puedo añadir: MUA-HA-HA-HA-HA!!

La directora de mi cole, Kathy Thornburg (que me adoraba y siempre me ha demostrado sus deseos de que me quede cuanto más mejor), se jubila este año y vamos a tener una nueva el próximo curso, con lo que tienes a todo el equipo docente empollándose el libro en que se basan los estudios de la nueva directora y todos emperifollados con sus mejores galas para el día en que nos la van a presentar… todos menos yo, por supuesto, que voy como siempre. Nos reúnen en una mesa muy larga y nos la presentan. La pava puede tener los años que quiera entre veintimuchos o cuarenta y pocos, es rubia, alta, está en forma y parece activa y enérgica. Tras decirnos que no nos va a despedir a todos, que quiere seguir en la línea que llevamos porque el cole funciona muy bien y hablar un poco de ella se ofrece a que le hagamos preguntas. Aquí es cuando muchas de las maestras pelotas pierden el culo para hablar del libro que he comentado, haciendo evidente que lo han preparado y básicamente compiten a ver quién tiene la lengua más larga para lamer culos. Cuando llega mi turno le pregunto que cómo va a trabajar y que si vive en Salt Lake o en Ogden. Para mi sorpresa, la tía me dice que ha cogido el Frontrunner y tiene una bicicleta en el despacho. Tras decirle que me alegro de no ser el único que quiere ir en bici me empieza a preguntar por logística bicicletera y demás asuntos deportivos; que si cómo voy yo, que si qué trails hay, que si hace falta bici de montaña o con una de carretera se apaña, que hace triatlones, que ha venido por las montañas y los “outdoors” y que esquía y quiere aprender a hacer snowboard… no sé por qué, pero para mí que nos vamos a llevar bien…

El último día de cole hicimos la mudanza, con los niños dentro de la clase viendo “rainy with a chance of meatballs” o para vosotros “lluvia de albóndigas” (que buena es por cierto) con mi TA (Teaching Assistant), me enganché un carrito y me puse a llevar todo lo que no quiero tirar de mi clase, mesas, sillas, mi escritorio, una pizarra blanca de rotulas y varios tablones de corcho que están flamantes. Por lo visto si eres profesor y te hacen un cole nuevo tienes que compensar trabajando de transportista. Yo no llevo mal el trabajo físico y agradezco que los enanos estén entretenidos, pero hay maestras cincuentonas que son un cuadro usando las sillas con ruedas para llevar libros…

Una vez empezadas las vacaciones me he puesto manos a la obra con la titulación de piloto de ala delta. El sábado pasado estuve enlazando giros de 180º desde 600 metros de desnivel y el lunes hice dos vuelos tándem con mi profe para aprender a pilotar con tráfico (por lo menos había otros 24 parapentes y un par de alas haciendo ladera al lado nuestro. El próximo paso es ir a una montaña más alta en un pueblo de montaña llamado Randolph (con 2000 metros de desnivel) y hacer vuelos más largos, después un test escrito de un manual de vuelo tamaño ladrillo que tengo y seré H2 y podré comprar un ala y volar libre como el viento.

Jean ha encontrado un curro de “stage manager” en el Egypcian Theatre de Park City y tiene que estar en su curro de laboratorio hasta el día trece, cuando pensamos viajar algo. Yo cada vez que pienso en ir a España me doy cuenta de que por la mitad del precio del vuelo me puedo ir a Hawaii y se me quitan las ganas. Ni que decir tiene que os sigo queriendo mucho a todos y os echo de menos una barbaridad.

El próximo capítulo hablará del paso de los Spitfires por el estudio y el futuro mega-éxito “I Hate My Job (But Yours Sucks Too).” Aquí os dejo una avanzadilla, “Sexdriver” en directo en el Shred Shed y “I Hate My Job (But Yours Sucks Too)” en el Burts Tiki Lounge hace algo menos. Esta última totalmente escrita por mí música y letra…

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46 El sueño de la razón produce monstruos

Son las nueve menos cuarto y me acabo de despertar de una siesta improvisada, he vuelto del cole a las 4 y tras un plato de lentejas que no se lo salta un gitano me he tronchado vivo durante más de cuatro horas sin habérmelo propuesto previamente. Esta mañana en el cole muchos niños estaban malos y creo que mi cuerpo estaba peleando contra virus y demás. El caso es que he tenido un sueño extraño que paso a relatar:

En este sueño yo era el espectador parcialmente omnisciente y a veces actor secundario de una peli que parecía un capítulo de friends con mucho presupuesto y protagonistas algo más pijos y sofisticados y con estéticas algo más modernas. En la peli, la versión pija-moderna-sofisticada de Jennifer Aniston se despedía de muchos amigos en un restaurante y era abrazada por una de ellos mucho y lloraban porque se entendían muy bien y las dos compartían algo que los demás no (esto yo lo veía a caballo entre la butaca de un cine y flotando en la escena tridimensional cual fantasma que nadie puede ver). En otra escena, dos personajes tipo Ross pero sin su gracia estaban en un salón con los dos hijos de uno de ellos y su esposa, hablando sobre el hecho de que un niño a acababa de decir un taco. Mientras la mujer limpiaba la casa, el Ross que estaba de visita (el otro estaba en su casa con su familia) decía que cuando alguien dice una palabrota lo que hay que hacer es decir otra más gorda y así la anterior no es tan grave. Tras esto decía una palabrota equivalente a “me cago en la virgen puta” y nos miraba con cara de bobalicón mientras nos animaba a decir una barbaridad similar. En esta escena yo era actor secundario y era incitado también, pero me negaba educadamente, diciendo que era maestro y que no creía que se debiera hablar así delante de niños y pasaba a meterme un finísimo alambre entre mis dos molares derechos para tratar de sacarme un filamento de naranja atrapado entre ellos y un pequeño hueco creado por un trocito de empaste que se me cayó. Esto creaba un ambiente algo incómodo y aún más irreal que me hizo despertar de mi sueño y descubrir que llevaba toda la tarde en el limbo.

Al abrir los ojos he podido recordar al menos estas dos escenas y he visto el claro reflejo de mis más directas preocupaciones actuales. La despedida en el restaurante es un claro reflejo de todas las cosas importantes que he dejado atrás para venir aquí y el abrazo es un destello de reconocimiento de que todo aquello es real y sigue allí. Lloraban porque sabían que se querían como yo quiero mucho de lo que no veo desde hace nueve meses.
La otra escena está relacionada con mi vida laboral. Mi dualidad entre el “trabajo” que querría tener y mi trabajo real. El tipo que dice palabrotas a los niños es David, el cantante de mi banda, que no para de decirlas delante de Jack, su hijo de 6 años, que a fuerza de convivir con tres bandas punk se ha convertido en un adolescente desafiante y sin inocencia a su corta edad. Actúa como si fuera mucho mayor, lleva piercings en sus dos orejas y viste pantalones de colores llenos de parches punkarras. Un día le pasé la mano por el pelo para despeinarle y me miró con cara de “¿qué haces? ¿Te crees que soy un niño?” A lo que voy, en esa escena se ve mi preocupación por ser un ejemplo para mis enanos a la vez que veo un mal ejemplo a diario cada vez que ensayo y como mi intento de no abandonar la música a veces no encaja demasiado bien con el trabajo que me da de comer, dejándome en una encrucijada: seguir siendo maestro puede significar abandonar tus sueños/seguir persiguiendo tus sueños te puede convertir en un mal maestro (me tranquiliza pensar que esto último puede invertirse y que me hubiese encantado tener un maestro persigue-sueños). Por último, la mujer que limpia es la sociedad machista de la parte mormona de Utah y mi insistencia para sacar el trozo de naranja de mi muela es mi miedo a ir a un dentista en los EEUU y mi preocupación por no tener un seguro médico por no haber hecho los papeles en su debido momento antes de dejar España. Particularmente preocupante un día como hoy en que todos los niños estaban tosiendo, vomitando o malitos y mi cuerpo se ha “desconectado” durante más de cuatro horas cuando lo que suele hacer es brincar por las montañas… Es mi salud, ten cuidado, me dice, no haber estado malo en todo el año y hacer ejercicio como un animal puede no ser suficiente y los enanos te pueden pegar algo que te puede dejar bien jodido, y no tienes seguro… ¡¡porque fuiste gilipollas!! ¡¡Ahora te jodes!!… ¡¡PUES JODETE TÚ, PUTA PERRA!! No me pienso poner malo a cuatro días del spring break y voy a estar brincando por las montañas durante mis bien ganadas vacaciones aunque me tenga que pegar una siesta de cuatro horas cada día hasta que acabe la semana. Porque son cuatro putos días y llevo al pie del cañón desde que llegué…….

Personalmente, no sé lo que diría Freud de mi subjetiva interpretación de mis sueños o si semejante paranoia onírica puede servir para psicoanalizar mi subconsciente o para nada en absoluto, pero puedo asegurar que me he quedado como dios. Besos y amor.

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45 Antelope Island

Entre Salt Lake City y Ogden hay una pequeña carretera que se llama Antelope Drive que te lleva a un puente muy largo que conecta con una isla que hay en el gran lago salado que le da nombre a la ciudad, según las guías y las webs el sitio tiene muchos búfalos, antílopes, coyotes y puercoespines. Cuando vino la mamá de Jean hicimos una primera visita y ahora hace un finde nos fuimos con Héctor y Mariángeles. De la primera visita pudimos sacar en claro que lo de los búfalos y antílopes era verdad, y aunque vimos un puercoespín, pues tampoco sabemos si hay muchos más. En la segunda estuvimos al lado de un par de búfalos, vimos otro grupo de antílopes y también a un par de puercoespines algo más gorditos que el primero que vimos la otra vez. No hay mucho que decir, pero se pueden ver las fotos. Aprovecho que el post es de animalicos para poner una siesta con Isis y una de Aries, el perro-gremlim que vive con nosotros ahora y al que se le hacen burbujas con la baba cuando te ve comer algo rico.

 

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44 El susto

El pasado lunes no hubo clase y para celebrar el día del presidente nos subimos a hacer senderismo por la montaña nevada. Quise llevar a estos a ver una cascada helada que hay a no mucho de mi casa (una media hora montaña arriba si voy solo, unas dos horas con los demás…). El caso es que tras la subida intenté conectar el sendero por el que subimos con otro que ya había hecho otras veces y que no anda muy lejos, pero la cosa se puso muy cuesta arriba, no había sendero en la nieve y me quedé con las ganas de hacerlo.

Ni corto ni perezoso, me puse manos a la obra al día siguiente. Subo a la catarata, sigo montaña arriba, y cuando intento cambiar al siguiente cañón, no encuentro el sendero y decido bajar por un río que me encuentro pensando que el agua debe llegar a la base de la montaña por huevos. Entre tanto andar arriba y abajo de la montaña se me estaba haciendo tarde y aunque los días ya son algo más largos que hace un par de meses, la noche se me estaba echando encima y no quería estar muy alto cuando se fuera el sol y bajara la temperatura.

Mi cara debió ser un poema en el momento en que me dí cuenta de que el río efectivamente bajaba hasta la base de la montaña, pero no de manera que un ser humano lo pueda seguir, sino bajando por un acantilado que te cagas. Y eso hice, me cagué de miedo. Antes de pensar que soy un cagón hay que tener en cuenta:

1 Que llevaba unas tres horas andando cuesta arriba y cuesta abajo por la montaña.

2 Que el sol se había ido y estaba oscureciendo.

3 Que el último tramo había estado siguiendo las huellas de un “moose” (creo que se llaman alces en español) durante un buen tramo.

4 Que no sabía si iba a ser capaz de encontrar mi propio rastro en una montaña cubierta por metro y medio de nieve virgen.

5 Que las temperaturas en las montañas de Ogden nunca están por encima del punto de congelación pero por la noche pueden bajar sin problemas hasta los menos veinte grados Celsius.

Me puse muy nervioso le mandé un mensaje a Jean para que llamara a la poli y supieran que estaba en un lío. Después desanduve mis pasos y gracias a la luna y a la adrenalina de verlas muy chungas pude subir de nuevo por donde había bajado (mucho más fácil bajar deslizando por la nieve que subir cuando se te hunden las piernas en la nieve hasta la cintura). Al llegar abajo el poli que había llamado Jean y que me había estado llamando cada cinco minutos para ver si me perdía más o no me estaba esperando y me ofreció llevarme a casa, agua y le faltó ofrecerse a arroparme en la cama cuando llegase a casa, se nota que tienen un protocolo para estas situaciones… Bueno, que me enrollo y sólo quería hablar de que fue un susto pero que me ha venido bien porque ya no voy a hacer el idiota sin llevar ropa apropiada para pasar la noche, o luz, o algo para hacer fuego. Besos a todos.

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43 Hermoso… ¿Estás comiendo bien?

Seguro que si mi abuela pudiera preguntarme algo sería que si estoy comiendo bien. Ya he hablado de lo mucho que odio que se coma en veinte minutos y con prisas y que no se respete la hora de la comida y que la gente coma basura en plan aquí te pillo aquí te mato en un drive-thru por cuántos menos dólares mejor. Vivir en Ogden y tener más tiempo (y descubrir un super llamado Winco que tiene de todo en bidones para que te lo peses en bolsicas) ha hecho que me preocupe un poco más por comer bien. El otro día me hice unas judías tamaño fabes asturianas con chorizo italiano y bacon (que aquí tocino no se estila) que estaban que te mueres. También he encontrado lentejas y las he hecho un par de veces, pero lo que más me impresionó fue volver a hacer un pisto manchego después de ocho meses sin catarlo. Se me inundaba la boca de recuerdos, me ví a mi mismo sentado en una cepa con un chándal viejo y una gorrilla con un cacho pan en la punta de una navaja después de una dura mañana de vendimia, estuve tentado de echarme un jarrete vino para acompañar, pero sin gaseosa de la prospe me parecía un poco sacrilegio. Es una pasada ver lo que un plato tan simple puede evocar. Cuatro tomates, pepino, cebolla y ajo y ya tienes enfrente de tí a tu abuela diciendo “te he hecho un poco pisto, hermoso”. Normalmente intento desayunar fuerte y aguantar la mañana-mediodía-tarde comiendo mucha fruta, tomates y zanahorias sin conocimiento, pero a veces caigo en la tentación y me como una bandeja de comida del comedor de la escuela, consistente normalmente en pizza, hamburguesa, perritos, tacos o cualquier mierda por el estilo (luego se preguntan que por qué tienen hijos gordacos con lo que comen y media hora semanal de educación física impartida por un padre motivado que no tiene ni que ser maestro ni ná…). Cuando llego a casa meriendo y preparo una cena para la hora casi española (algo más temprano normalmente). Mi mayor preocupación es encontrar buen pescado, ya que en el medio del Mid-West americano no es que se coma mucho que digamos. Hay gente que pesca en el hielo durante los fines de semana, porque los lagos están cubiertos de una capa de un metro de hielo y es común coger una tienda de campaña especial, hacer un hoyo en el hielo y pescar ahí metido. Yo quiero probarlo como experiencia, pero por lo general mi consumo de pescado fresco queda limitado a una visita al sushi-bar semanal. Besos a todos y comed bien.IMG_1113

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42 ¡Salta!

JUMPEste post va dedicado a Héctor, que dice que escribo mucho…

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41 Malas noticias

Hoy, uno de febrero de 2013, no ha sido un día de buenas noticias. En el cole me he enterado de que mi Lizzy no va a venir porque su mama es una gilipollas que te cagas. Ha cambiado a todos sus hijos de cole porque al pequeño le dio una rabieta y la profe le castigó no dándole un premio que le iba a dar ¡SÍ, POR ESA PARIDA CAMBIA A TODOS SUS HIJOS (incluida mi Lzzy) DE COLE! Yo no sé si vosotros le veis sentido, pero yo no. Esta mañana cuando Miss Rebecca (la secretaria) me lo ha dicho me he quedado flipao y han entrado unas ganas de llorar delante de toda la clase que hasta los peques me han dicho “Mr. Fernández are you ok?” A lo que he tenido que contestar que no mucho, y entonces Mitchell, que nunca dice mucho tampoco, me ha dado palmaditas en la espalda (cómo me habrá visto…) y Katarina ha cogido las pinzas de Elizabeth que usamos para si se portan bien o mal y me ha dicho que me las podía quedar y así me sentiría mejor. Esto viniendo de unos enanos de siete años con los que compartes siete horas diarias es demasiado para cualquiera y ahí me tenías con treinta y tres añazos y sorbiéndome los mocos como una nenaza…

He arreglado un poco el día pateando montaña y disfrutando de otra espectacular puesta de sol como acostumbro, pero al llegar a casa he descubierto que a Jean le han robado la bici y que el abuelo de Rocío que nadaba en la playa con ochenta tacos se ha muerto…

El tío era como yo de alto, y nunca jamás me olvidaré del verano que pintamos la casa de su hijo. Andrés, el abuelo de Rocío, no nos dejaba trabajar un segundo sin darnos ochocientas indicaciones de cómo pasar el rodillo, cuanta pintura coger, cuantas capas dar o cómo sujetar el mango. Discutimos sin parar y la Roci y yo salíamos de allí desesperaicos. La escena más surrealista fue cuando tuvimos que empapelar el techo de la cocina… Primero, ni la Roci ni yo teníamos ni idea de cómo hacerlo, el abuelo no paraba de “aconsejar” a voces, hubo algunas confrontaciones más o menos fuertes y no nos acabamos mandando a la mierda de milagro. Al final el papel se quedó torcido y las paredes pintadas bastante regular… Todo esto Andrés lo hizo para tener una excusa para darnos unas perrillas, ya que yo no tenía un pavo y había trabajado en el peor trabajo de la historia en un bar-terraza de Gijón llamado “Las terrazas del Peri” donde me explotaban 12 horas al día por una miseria. A Andrés le gustaba hablar de sus trofeos de billar y tampoco olvidaré que compartimos una final de Roland Garros de Nadal saltando al borde del sofá escuchando a la abuela Justa quejarse de la chorrada que era emocionarse tanto por una “mierda de pelotita amarilla”. Siempre bendecía la mesa antes de comer y daba las gracias por cualquier cosa guay que le hubiera pasado durante el día. También me comentó una vez que andaba estreñido que si te comes dos kiwis al día se soluciona rápido y de hecho he comprobado la eficacia del método. En fin, que tras quedarme sin abuelos a los 12 y al morir Francisco, el otro abuelo de la Roci, hace no mucho, me siento como que me he quedado sin abuelos por segunda vez y me he encontrado al borde de las lágrimas también por segunda vez en el mismo día… Por otro lado también pienso que pese a estar muy triste, lo estoy porque quiero mucho a personas a las que a lo mejor no veo más, pero estoy contento también porque los he conocido y los he querido mucho y eso es algo bueno. DEP ANDRÉS CERVIGÓN

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